Sé lo que estáis pensando tras leer el titular: “este tío no ha jugado a The Last of Us 2“. Pero lo cierto es que sí. Escribo esto como fan acérrimo de la saga… y de la primera temporada de la serie. Dicho esto, y después de ver los dos primeros episodios de la temporada 2, os voy a contar por qué creo que es imposible que sea mejor que la primera. E incluso que esté a la altura.
¿Se está perdiendo la conexión emocional con los protagonistas?
Si estáis al día de la segunda temporada de The Last of Us, probablemente ya estéis notando que empieza a sentirse diferente. Más allá de los zombies y los paisajes postapocalípticos, hay una sensación que recorre a muchos fans de la serie: ¿dónde está esa emoción arrolladora que nos arrastró en la primera temporada?
Es una sensación difícil de definir, pero está ahí: una leve distancia emocional, una narrativa que avanza con paso firme pero sin esa urgencia devastadora que tenía la historia de Joel y Ellie en su viaje inicial. No estoy hablando de una caída estrepitosa —The Last of Us sigue siendo una maravilla—, sino más bien de una desconexión que se siente cuando te sumerges en una historia más compleja y con tantos puntos de vista distintos.

Todos los fans de la franquicia ya saben lo que viene. Y está muy lejos de ser una simple repetición de la fórmula. The Last of Us Parte II, para muchos, una obra maestra incluso más ambiciosa que la primera. Técnicamente impecable, emocionalmente compleja y con una estructura narrativa que se atreve a romper convenciones. Pero también es un juego profundamente polarizador, y esto se debe a su forma de contar la historia.
El primer juego, y por tanto la primera temporada de la serie, tenía una narrativa muy sencilla. Si bien los personajes eran complejos, al final se trataba de la historia de un padre obligado y una hija obligada que pasan del odio al amor por pura supervivencia. Y entonces llega el final: un capítulo descorazonador que nos deja con la boca abierta y nos plantea qué habríamos hecho en su lugar.
Lo mejor de The Last of Us es, sin duda, la conversación que genera a posteriori. Y es por eso que funcionó tan bien la serie. Pero ¿qué pasa con la segunda temporada? Pues que se basa en dar respuesta a todas las preguntas morales surgidas en la primera parte.

Demasiada responsabilidad para Ellie
La segunda parte, tanto del juego como, por lo visto, de la serie, es más difusa. Más fragmentada. Más incómoda. Ya no seguimos solo a Joel y Ellie, sino que saltamos entre diferentes personajes, tiempos y perspectivas. Y lo que en el videojuego funciona gracias a la inmersión del jugador, en televisión corre el riesgo de perder fuerza.
En un mando, la historia se vive. En pantalla, solo se observa. Y la conexión emocional con ciertos personajes (especialmente con Abby) se construye, en el videojuego, a base de horas de juego, de decisiones, de esfuerzo. Traducir esa empatía a una serie es una misión titánica. De momento, estos primeros capítulos ya han perdido fuelle respecto a los anteriores. Y puede que la cosa vaya a más.
Ahora sí, spoiler alert: Joel muere. Y no de forma heroica ni con una gran construcción dramática. Muere pronto. Muere mal. Muere de forma repentina y brutal, porque el juego no quiere que idealices a nadie. Quiere, precisamente, que odies a quienes lo matan… para luego obligarte a entenderlos.

Pero… ¿cómo no vas a idealizar a Pedro Pascal? En términos narrativos, esta elección es magistral. Es muy similar a lo que ocurría con Sean Bean en Juego de Tronos. Pero, emocionalmente, es un suicidio comercial. Porque, en la serie, Joel no es solo el protagonista: es el alma de la historia. Y es que, claro, tiene el rostro y la voz de Pedro Pascal, una de las figuras más queridas y carismáticas de Hollywood. Todos lo amamos tanto fuera como dentro de la pantalla. Matarlo tan pronto y pedirle al espectador que se desprenda emocionalmente de él para empatizar con su asesina es un riesgo gigantesco. Uno que el videojuego pudo permitirse, pero que la televisión, con sus dinámicas de audiencia y fidelización, quizás no pueda sostener.
Quizás por ello, Craig Mazin y Neil Druckmann han decidido fragmentar el segundo juego en más temporadas de la serie. Pero no es tan buena idea como parece. Si lo dejan para el final de la temporada, muchos se bajarán del barco. Y si lo dejan en medio, será un gatillazo similar al de la temporada 4 de Succession.
Todo es una cuestión de distancia. Mientras en el videojuego jugabas como Joel y como Ellie, en la serie eres un espectador. Y el dolor de perder a un personaje tan magnético no se compensa igual de fácil. Si hay alguien que pueda hacerlo, sin duda, es la maravillosa Ellie de Bella Ramsey. Pero uf… si ya tenía haters, ahora se le van a echar encima los pocos que le quedaban vivos. Dios la pille confesada.