Quizá no todos recordéis La Teniente O’Neil. En su momento fue un fracaso, pero ahora sobre todo se recuerda por ese momento viral por el que Will Smith pegó a Chris Rock. Sin embargo, cada dato nuevo que sabemos sobre ella es más y más fascinante. En este caso es de Sam Rockwell, conocido por su papel en la aclamada serie The White Lotus, que recordó con sorpresa una fiesta inusual organizada por Demi Moore para los actores de la película, que incluía a los Navy Seals que los entrenaban.
El rapado O’Rockwell
En una entrevista reciente con Jimmy Kimmel, Rockwell narró que la celebración se realizó tras el éxito de Moore con Striptease y estuvo marcada por un ambiente festivo donde los actores y los Navy Seals se mezclaron con strippers y tequila. “Demi Moore y las strippers nos afeitaron la cabeza y nos emborrachamos con los Navy Seals”, reveló el actor. La fiesta, aunque lúdica, también sirvió como una forma de preparación para el exigente papel que Rockwell iba a desempeñar.
Sin embargo, antes de empezar a filmar, Rockwell decidió abandonar el proyecto, atribuyendo su salida a que no entendía el papel y a problemas de salud surgidos durante el intenso entrenamiento. “Me di cuenta de que para interpretar a un Navy Seal, en el entrenamiento BUD/S, tenías que estar mucho tiempo en el agua. Probablemente debí haber leído el guion más a fondo“, admitió. Durante el entrenamiento, Rockwell, que en ese momento se encontraba en una condición física no óptima, experimentó “hipotermia temprana” después de sesiones prolongadas en el agua. A esto se sumó su deseo de abandonar el compromiso en medio de la nostalgia por su novia y el agotador proceso de formación.
A pesar de su salida, Rockwell afirma que el director Ridley Scott no le guardó rencor, ya que ambos colaboraron más tarde en Matchstick Men. Actualmente, Rockwell es un fuerte candidato para una nominación al Emmy por su actuación en The White Lotus, donde asumió un papel originalmente destinado a Woody Harrelson. A pesar de la presión, Rockwell tuvo solo cuatro semanas para preparar un monólogo extenso, un desafío considerable comparado con el tiempo ideal de dos a tres meses.