Nos ha pasado a todos: te has dedicado la vida a hacer una cosa de la misma manera, que se te da bien, y te da miedo cambiar por si acaso era lo único que se te daba bien y el mundo está a punto de descubrir que eres un farsante. Es lo que le pasa a Eric Barone, director de Stardew Valley, juego en el que lleva ya ocho años trabajando después de su lanzamiento oficial. Y sigue anunciando novedades y actualizaciones: después de vender 30 millones de copias en todo el mundo, se resiste a dejar aquello que le hace feliz. ¿Quién puede culparle?
Stardew Valley eterno
Aunque en octubre de 2021 Barone anunció su nuevo proyecto, Haunted Chocolatier, desde entonces apenas hemos tenido información al respecto. Y en su blog, ha hablado sobre el gran problema que está teniendo haciendo nuevos proyectos mientras sigue dando material a los fans de Stardew Valley: “Es un poco triste ver cómo Haunted Chocolatier coge polvo en la balda… pero esa es la realidad de mi situación”, comenta.
Y, si lo piensas, es lógico: “Stardew Valley es un juego grande y popular, y estoy muy pegado a él. Tengo también una sensación muy fuerte de deber y obligación hacia todos los que lo han comprado a lo largo de los años, permitiéndome esta extraña oportunidad de ser un desarrollador de juegos indie. Así que es duro “dejar marchar” Stardew, incluso temporalmente, para trabajar en algo que no está establecido ni significa nada para la gente”. Dicho de otra manera: no se atreve a dar el salto. Y, francamente, es normal.
Y es que según Barone, aunque ha hecho mucho trabajo en su nuevo juego, aún le queda mucho por hacer antes de que pueda salir a la venta, y para entonces es probable que hayamos tenido varias nuevas actualizaciones de Stardew Valley. Millonario y dedicándose a lo que le gusta, sí, pero a qué precio.