Desde hace algunos años, oímos rumores del posible lanzamiento de un nuevo tipo de suscripción por parte de Apple, una suscripción de hardware. Según Bloomberg, sin embargo, la compañía ha decidido abandonar el proyecto que buscaba ofrecer una suscripción para acceder a un iPhone nuevo cada año. Una idea que habría facilitado enormemente la adquisición de los dispositivos más recientes, pero que ahora parece haber quedado en pausa indefinida.
Dos años de desarrollo, y muchos interrogantes
La suscripción de hardware era un proyecto que había despertado nuestra curiosidad desde que el mismo Mark Gurman reveló su existencia en 2022. En esencia, la idea era permitirnos acceder al último modelo de iPhone a través de un pago mensual, de manera similar a cómo funcionan las plataformas de streaming o algunos servicios digitales. Sin pagos iniciales elevados ni planes de financiación cerrados, simplemente una cuota mensual por un dispositivo que podríamos cambiar anualmente por su versión más nueva.
Tras más de dos años de trabajo, Apple parece haberse encontrado con varios obstáculos que han llevado al abandono de este ambicioso proyecto. Entre ellos, “problemas regulatorios, errores en el software y otros factores internos”, según Bloomberg. El equipo dedicado a desarrollar esta iniciativa se desmanteló hace unos meses y sus integrantes han sido redirigidos hacia otras prioridades dentro de la compañía. Un giro que coincide con otro cambio reciente en el ecosistema de pagos de Apple: el cierre del servicio Apple Pay Later tras menos de un año en funcionamiento.
¿Una alternativa al programa de actualización del iPhone?
Actualmente, Apple ya cuenta con el iPhone Upgrade Program, un sistema que nos permite financiar el coste de un iPhone a lo largo de 12 o 24 meses, con la opción de renovarlo anualmente. Sin embargo, esta opción se diferencia del modelo de suscripción en varios aspectos importantes. Mientras que el Upgrade Program se basa en una financiación con límites definidos, el sistema de suscripción habría introducido un coste mensual recurrente y sin un final fijo, ofreciendonos una mayor flexibilidad y eliminando las barreras de entrada.
La idea, aunque muy interesante, planteaba dudas logísticas y económicas. Gestionar un sistema de suscripción implica garantizar un flujo constante de dispositivos de reemplazo y una infraestructura eficiente para gestionar devoluciones, reparaciones y renovaciones. A esto se suman las complejidades legales asociadas a un modelo de propiedad compartida, especialmente en países con ciertas regulaciones sobre contratos y financiación.
La decisión de abandonar el modelo de suscripción también podría estar vinculada a los valores de sostenibilidad de Apple. Desde su fundación la compañía ha estado enfocada a reducir su impacto ambiental —con iniciativas como el uso de materiales reciclados y la eliminación de plásticos—. Aquí, introducir un sistema que podría aumentar el reemplazo anual de dispositivos —aunque los productos luego puedan reacondicionarse para nuevos usuarios, como Apple ya viene haciendo desde hace años— quizá no terminaba de encajar con la estrategia.
Aunque la suscripción de hardware podría haber sido una forma muy interesante de acceder a los iPhone más avanzados —los que este año nos permiten Visual Intelligence y también disfrutar de Image Playground—, la compañía parece haber concluido que los puntos negativos superaban los positivos. Lo que no quita que, dentro de unos años, se plantee un programa similar en otras circunstancias. Entre tanto, seguiremos con el modelo tradicional de compra y nos haremos, cada otoño, con nuestro nuevo iPhone en nuestra tienda de Apple favorita.