Los fans de Destiny 2, que haberlos haylos, no ganan para disgustos, aunque la expansión The Edge of Fate se ha lanzado recientemente y promete marcar el inicio de una nueva saga, además de introducir significativos cambios en el sistema del juego. Estos ajustes parecen estar destinados a atraer a nuevos jugadores y a retener a los existentes. Sin embargo, la realidad del lanzamiento ha sido marcada por una notable indiferencia por parte de la comunidad. Con un pico de 99,193 jugadores concurrentes en Steam, The Edge of Fate ha logrado la cifra más baja de jugadores en el lanzamiento de cualquier expansión de Destiny 2, una caída drástica comparada con los más de 300,000 jugadores de entregas anteriores como Lightfall y The Final Shape.
Era el destino manifiesto
Los jugadores han expresado una creciente desconfianza hacia estas decisiones tomadas por Bungie, creando un clima de negatividad que afecta la percepción general de la compañía. La eliminación de contenido antiguo bajo el Destiny Content Vault ha dejado una huella profunda en la lealtad de la comunidad, provocando que muchos se cuestionen la dirección del juego. Asimismo, la expansión previa, The Final Shape, fue muy bien recibida y su título sugirió un cierre, lo que llevó a muchos a asumir que Destiny 2 había llegado a su fin.
Con The Edge of Fate, Bungie ha implementado sistemas de progresión destinados a mantener la atención de los jugadores veteranos, introduciendo niveles y variedad en la obtención de armas. Sin embargo, la falta de comunicación y una estrategia de marketing ineficaz han contribuido al escepticismo sobre la importancia de esta expansión. El escenario actual plantea la pregunta de si estos nuevos sistemas lograrán frenar la disminución de jugadores o si, por el contrario, exacerbarán la crisis en la comunidad de Destiny 2.