Tesla ha activado hoy su servicio de Cybercab en áreas limitadas de Austin, Texas, y lo ha hecho con una guía poco común dirigida a policías, bomberos y servicios de grúa. Según la documentación que la compañía presentó ante el Departamento de Seguridad Pública de Texas, en algunos casos los equipos de emergencia podrían verse en la situación de tener que empujar el vehículo e incluso colocar a mano la orientación de las ruedas delanteras, aunque Tesla deja claro que antes intentará recuperar o recolocar el coche de forma remota.
El motivo es bastante directo: el Cybercab es un vehículo biplaza totalmente autónomo, sin volante ni pedales. Eso cambia de arriba abajo los protocolos habituales cuando un coche se queda parado en mitad de la calzada o después de un accidente. Tesla ha entregado un plan de interacción con servicios de emergencia de 69 páginas, y ahí deja bastante claro que su primera opción no pasa por mover el coche manualmente.
La indicación principal de ese plan es llamar a Tesla para que la empresa pruebe a recuperar o recolocar el vehículo a distancia.
Si el Cybercab todavía está operativo, el manual también contempla usar los controles a bordo para desplazarlo.
Solo si nada de eso funciona aparece la opción más llamativa: empujarlo para apartarlo de la vía.
Y aun así, con límites.
En el documento que Tesla presentó se indica que los servicios de emergencia solo deberían hacerlo cuando el riesgo de incendio o de exposición a componentes de alta tensión sea mínimo, y siempre que el sistema de baja tensión siga recibiendo alimentación.
Dicho de otro modo, no se plantea como un procedimiento normal, sino como una salida de último recurso para despejar la calzada.
Tesla también avisa de que mover un Cybercab a empujones cuando no está en Neutral o en Tow Mode puede acabar provocando sobrecalentamiento del motor y, si hay componentes eléctricos expuestos, incluso un posible riesgo de descarga.
Detrás de esa advertencia hay una cuestión técnica bien conocida en los coches eléctricos: cuando las ruedas giran, el motor puede actuar como generador y producir electricidad. Si el vehículo no está en el estado adecuado para remolcarlo o desplazarlo, eso puede traducirse en picos de tensión o daños en el sistema.
La falta de volante suma otra capa de complicación. Según el plan de Tesla, quienes intervengan pueden verse obligados a girar manualmente los neumáticos delanteros con la mano para orientar la dirección.
La llegada del Cybercab también ha abierto otro frente, esta vez regulatorio.
Después del arranque del servicio, la Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en las Carreteras de Estados Unidos (NHTSA) inició una investigación para comprobar si el vehículo cumple los estándares federales de seguridad, justo porque prescinde de los controles manuales tradicionales.
A eso se suma que los incidentes anteriores con robotaxis bloqueando calles o entorpeciendo operaciones de emergencia han dado fuerza a nuevas exigencias políticas en Estados Unidos. Entre ellas está la propuesta de obligar a estos servicios a mantener una línea telefónica de asistencia operativa disponible las 24 horas, de forma que las autoridades puedan obtener respuesta inmediata.
Por ahora no se sabe si Tesla cambiará este protocolo a medida que avance el despliegue.