La sociedad es cada vez más consciente de la importancia que tiene la salud mental. Sin embargo, esta corriente de pensamiento choca de frente con ámbitos como el de las redes sociales. El funcionamiento de estas y su diseño provocan que muchos usuarios caigan en un sumidero de comparaciones, números y entretenimiento fácil, con consecuencias nefastas para nuestra psique.
Mark Zuckerberg, CEO de Meta, conoce mejor que nadie los entresijos de las redes y cómo sacarles el mayor provecho. Y si para ello debe dejar a un lado la salud mental de los usuarios, pues es lo que hay. Al menos así lo han dejado ver unos documentos internos de Meta, públicas a raíz de una demanda que tiene en curso la compañía, como podemos leer en CNN.
En este caso, se trata de una denuncia presentada por la Fiscal General de Massachusetts contra Meta e Instagram. ¿El motivo? Promover “prácticas desleales y engañosas que perjudican a los más jóvenes“.
A través de estas comunicaciones internas, se ha desvelado que Zuckerberg habría frustrado personalmente varias iniciativas destinadas a mejorar la salud mental de los adolescentes en Facebook e Instagram. Algunas de las acusaciones incluyen la de promover que Meta aumentara la cantidad de tiempo que los usuarios pasan en Instagram.

El bienestar nunca fue la prioridad
En 2019, Zuckerberg rechazó una propuesta que animaba a eliminar los filtros de belleza en Instagram. Mucho se ha hablado de estos filtros y sus consecuencias, como el promover expectativas poco realistas sobre nuestra propia imagen corporal. En abril de 2022, Zuckerberg escribió a varios empleados que existía una gran demando por los filtros y que no existían datos que afirmaran que fueran perjudiciales, según la denuncia.
Sin embargo, ahí no queda la cosa. Tras la controvertida decisión de mantener los filtros, Nick Clegg (presidente de asuntos globales en Meta) presionó a Zuckerberg para que reforzase la posición de la empresa frente al bienestar mental. El CEO de Meta permaneció en silencio y respondió a Clegg a través de la directora financiera, aclarando que “el personal era demasiado limitado para atender la petición“.
En la denuncia también figuraba una presentación interna de la compañía, que desde luego, era bastante esclarecedora. Ahí, se describe cómo Instagram buscaba enganchar a los adolescentes con golpes de dopamina a través de notificaciones, likes y seguidores, entre otros.