‘Destiny 2’ fue el segundo juego de consola más vendido de 2017. Consiguió 6 nominaciones en los Game Awards, entró en cientos de listas de lo mejor del año y aupó a Bungie como una de las empresas número uno del sector de los videojuegos. Han pasado siete años y, por lo visto, Bungie se ha olvidado de todos los logros de su saga, porque ha echado a gran parte del equipo que estaba fabricando el futuro de ‘Destiny’.
Destino manifiesto
Y estos despidos han llevado a tres decisiones que suponen una de cal y una de arena para los fans. La de cal, que ‘Destiny 2’ continuará siendo funcional tal y como lo conocen. La de arena, que eso es todo, más o menos. En lugar de hacer grandes expansiones, como hasta ahora, habrá pequeñas actualizaciones con contenido extra. Gratuitas, eso sí, pero sin el tamaño y las implicaciones de ‘Final shape’, por ejemplo.
Y disfruta esta secuela, porque de momento no tendremos más. Bungie paró en seco el desarrollo de un spin-off titulado ‘Payback’, cuyo gameplay estaba basado en la acción en tercera persona y que se centraba en la exploración y las luchas contra jefes. ¿Significa eso que todas las fuerzas han ido a desarrollar ‘Destiny 3’? Pues prepárate para la decepción.
Aunque esto no significa que en el futuro Bungie no quiera volver a imprimir dinero, nunca se empezó el desarrollo oficial de esta secuela. De momento, la prioridad del equipo es mantener con vida ‘Destiny 2’ como se pueda y apoyar con fuerza el lanzamiento de ‘Marathon’ en 2025 antes de plantearse nuevas gestas. El resultado es el que es: ¿Eres fan de la saga? ¿Crees que su éxito le auguraba un futuro brillante? Pues me temo que a los videojuegos ya no les importa ni el éxito ni la calidad. Y así nos va.