Aunque ahora parezca increíble, en su día Dragon Ball estuvo a punto de terminarse antes de tiempo: el anime, aunque estaba en su mejor momento de calidad, perdía audiencia en Japón debido a que el público seguía uniendo a Akira Toriyama con la tontería de Dr. Slump (que, para qué negarlo, era lo que realmente le gustaba). Al final, decididos a darle un giro más adulto, no solo hicieron que Goku creciera, sino que escogieron para el anime al director de Caballeros del Zodiaco: así nació Dragon Ball Z, una serie que el autor esperaba que fuera la última… porque se había quedado sin ideas. Poco imaginaba que acabarían haciendo 291 episodios a lo largo de seis años y medio y creando un mito por el camino.
Kamehame, Toriyama-sensei!
Aunque ahora ya no es así, en su día los autores de manga poco tenían que decir en el anime, que quedaba en manos del estudio y la cadena. Sin embargo, Toriyama sí que estuvo más o menos implicado al inicio de Dragon Ball, donde eligió a los actores de voz e incluso pidió que la elección de colores fuera distinta a la de Dr. Slump, dado que le quería dar otro tono como shonen de peleas puro y duro. Le hicieron caso, sí, pero más allá de algunos diseños para las películas (y de necesitar su aprobación para la gran mayoría del merchandising), el autor quedó fuera del anime, como demostró, años después, la mera existencia de Dragon Ball GT.
Sin embargo, el 18 de febrero de 1986, una semana antes de estrenar el primer episodio en Fuji TV, el mangaka tuvo un reportaje en la Weekly Shonen Jump, en la que se desgranaban los secretos de la serie. Nada fuera de lo común para cualquiera que sepa algo sobre animación, excepto por un pequeño detalle: se podía ver una imagen de Toriyama sosteniendo un dibujo de Son Goku hecho por él. En el texto se leía “Pudo dibujar su propio key frame y ver el proceso mediante el que se convertía en una lámina de animación”. Entonces… ¿Un dibujo del autor terminó dentro de su propio anime?

La respuesta es que tristemente no. Pese a tener un dibujo llegado del mismísimo maestro, lo más probable es que Toriyama lo tuviera enmarcado en la pared o que Toei lo posea y lo tenga guardado en algún sitio. Lo único que está claro es que esta imagen de Goku con el bastón en la mano no terminó viéndose en ningún canal, y pasó a ser una obra perdida que ahora, año y medio después de su muerte, sería increíble poder recuperar.

Con los años, Toriyama dejó de disfrutar del anime e incluso llegó a declarar que estaba abiertamente disgustado con lo que habían hecho con su obra: “Durante un tiempo, Dragon Ball se convirtió en algo del pasado, pero después me enfadé por la película en acción real, reescribí un guion al completo y ahora me quejo de la calidad del nuevo anime, así que parece que ha crecido en mi tanto que no puedo dejarlo solo“. Dragon Ball Super, en aquel momento, tenía una calidad de animación pésima, todo sea dicho, y nadie sabía qué hacer al respecto. Quién sabe, quizá podrían haber echado mano de cierta imagen olvidada para volver a descubrir qué es lo que la hacía especial.