Antes que nada, debo hacer una confesión: no soy un fan de las Tortugas Ninja (o las Teenage Mutant Ninja Turtles, como se las conoce en su versión original). Como prácticamente cualquier persona nacida a principios de los 90, soy plenamente consciente del gran impacto que ha tenido esta serie de animación (posiblemente una de las más queridas por el público millennial) y, como prácticamente cualquier persona nacida a principios de los 90, he visto la serie… Pero no soy fan.
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Suscríbete (es GRATIS) ►No obstante, siempre les tuve un especial cariño. Sí, explicarlo así puede sonar raro, pero siempre que veía a amigos y conocidos (o simplemente gente de Internet) con la “cara iluminada” y los ojos vidriosos al anunciarse una serie, película o videojuego protagonizado por Leonardo, Rafael, Donatello y Miguel Ángel (las tortugas, no los artistas), sentía cierta envidia (e intriga por saber quién era quién).
Las Tortugas Ninja son parte de las vidas de millones de personas en todo el mundo. Sí, tuvieron su boom a finales de los 80 y los 90, pero ya sea a través de las diferentes series de animación, sus películas o sus cómics, los discípulos de Splinter supieron adaptarse a las diferentes generaciones, hasta el punto de seguir más vivas que nunca a día de hoy.

Por este motivo, cuando vi el anuncio de ‘Las Tortugas Ninja: El destino de Splinter’, no pude sino alegrarme. Y por dos motivos: el primero, porque lanzar un videojuego de las tortugas permitiría a la franquicia llegar a nuevos públicos; el segundo, porque es un roguelike. Y si bien no soy fan de las Tortugas Ninja, ya os digo yo que sí lo soy de este maravilloso género de videojuegos.
¿Un roguelike… de las Tortugas Ninja?
Para quienes estén menos versados en los roguelike, lo explico brevemente: en un roguelike, morirás mucho. Es un género donde morirás al poco tiempo de empezar tu partida, solo para tener que volver a empezar desde el principio y volver a intentarlo. Una y otra vez. Dependiendo del juego, podrás guardar ciertos ítems o desbloquearás contenidos que podrás utilizar en posteriores partidas, pero la mayor parte del esfuerzo vendrá de tu propia fuerza de voluntad, así como de tus ganas de ver progresar la historia. Porque sí, progresarás.
Mientras que algunos roguelikes se centran más en los desbloqueos de armas, equipamiento o habilidades, y no obtienes nada más que puedas usar en otras partidas (‘The Binding of Isaac’ o ‘Enter the Gungeon’, por ejemplo), en otros, además, obtienes recursos (como monedas) que podrás canjear en el “nexus” del juego (el caso de ‘Rogue Legacy’, ‘Dead Cells’ o ‘Hades’). Un “nexus” en el que también podrás conversar con los personajes, pudiendo avanzar más en sus historias o simplemente descubriendo poco a poco detalles del juego que no conocerías si, irónicamente, murieras pocas veces.

‘Las Tortugas Ninja: El destino de Splinter’, desarrollado por Super Evil Megacorp, opta por este último “camino”. En tus partidas, tendrás la ocasión de obtener diferentes recursos como chatarra (sí, chatarra), monedas de dragón, monedas de soñador u otro tipos de objetos que harán tus partidas mucho más llevaderas (progresivamente, claro).
La chatarra es una moneda que solo podrás usar dentro de las carreras y que desaparecerá cuando mueras, pero que te será de gran utilidad cuando llegues a la tienda de un enigmático personaje que se hace llamar el “Director”. Por otro lado, las monedas de dragón y las monedas de soñador sí se quedarán en tu inventario entre carrera y carrera, y te permitirán desbloquear y pulir todo tipo de habilidades. Si bien estas dos monedas serán de gran valor, existen otros tipos de recursos, como las “Hombreras de Karai”, que podrás obtener derrotando a los jefes y que te permitirán canjear ciertas habilidades.
Go ninja, go ninja, go!
Si nunca antes has jugado a un roguelike, lo más recomendable es que hagas el tutorial. En este, aprenderás a hacer “dashes”, con los que podrás esquivar los ataques enemigos, así como tus tres tipos de ataques: ataque básico, especial y herramientas; usando tu ataque básico, irás cargando los orbes de los ataques especiales y de las herramientas, por lo que tendrás que usar estos últimos en los momentos adecuados y no gastarlos a lo loco (descuida, con pegar varios mamporros cargarás ambas en un santiamén).

Tras derrotar a varios ninjas del Clan del Pie que frustran (o mejoran, según se mire) tu entrenamiento, te enterarás de que Shredder (conocido en Latinoamérica como Destructor), ha secuestrado al maestro Splinter y está utilizando unos misteriosos portales para desatar el caos en Nueva York. Ah, sí, y morirás sí o sí enfrentándote a los vasallos de nuestro carismático villano, al más puro estilo ‘Dark Souls’.
Al poner tus patas en la base de las Tortugas Ninja, dentro de las alcantarillas, tendremos la opción de escoger entre cualquiera de nuestros cuatro amigos para salir a rescatar a su maestro. Como podrás imaginar, cada uno de ellos tendrá un estilo de combate diferente: Miguel Ángel es perfecto para hacer daño en área y ataques combinados; Leonardo tendrá dos cargas de ataque especial y se moverá más rápidamente; Rafael tendrá más probabilidades de hacer golpes críticos y hará ataques más focalizados, y Donatello cargará más rápidamente sus ataques con herramientas y tendrá más vida. El juego nos invita a ir cambiando constantemente entre cada tortuga, variando entre los diferentes estilos de juego y encontrando el que más va contigo.

A los pocos minutos de jugar, verás que recibirás daño hasta casi por respirar, y que, si no sabes bien cuándo atacar y cuándo hacer un dash para esquivar, acabarás muriendo sin tener la oportunidad siquiera de ver el primer jefe intermedio. También podrás escoger entre diversas habilidades, ya sea al comenzar una sección o al terminar algunas salas, que añadirán daño elemental a tus ataques o subirán tus estadísticas. La mayoría de estas se quedarán contigo “hasta que la muerte os separe”, pero otras solo durarán cierto número de salas.
Rompiendo cajas y superando salas obtendrás chatarra, que podrás usar en la tienda del Director a cambio de habilidades, vida o monedas de dragón/soñador (también las obtendrás como posible recompensa de sala o al derrotar a jefes). En muchas ocasiones, tendrás que elegir entre una habilidad que te será de utilidad en la carrera y monedas que podrás usar más tarde para mejorar tus habilidades “perennes”. Elige sabiamente.
El roguelike ideal para iniciarse en el género roguelike… pero con sus fallitos
‘Las Tortugas Ninja: El destino de Splinter’ es un juego repleto de combates rápidos, dinámicos y muy divertidos, inspirándose claramente en otros roguelike como ‘Hades’, pero con el sello inconfundible de las Tortugas Ninja. A medida que vas avanzando (y muriendo), llegarás cada vez más lejos, alcanzando nuevas secciones donde te enfrentarás a nuevos enemigos y jefes más temibles si cabe.

Combatir contra ninjas, robots y animales mutantes es lo más, sin duda, pero mucho más si le sumas los temas musicales de la serie de televisión, incluyendo el clásico leitmotiv de las Tortugas Ninja. Tras cada muerte, desearás empezar una nueva carrera, y cuando te des cuenta habrán pasado dos, tres o cuatro horas. Efectivamente, habrás entrado en la “zona”.
Peeero, como suele pasar, el título no es perfecto. Desde el principio, las carreras serán muy “pasilleras”, y no tendrás caminos diferentes entre los que escoger. Si bien las salas se generan de forma aleatoria, personalmente habría agradecido elegir entre al menos dos salas al superar una de ellas, mostrándote posibles recompensas (al estilo ‘Hades’).
Además, el menú de selección de recompensas al terminar una sala aparece de repente a los pocos segundos de derrotar al último enemigo, lo que hace que, en más de una ocasión, pulses sin querer el botón de dash (el mismo que se usa para “aceptar” en los menús) y acabes escogiendo sin querer una recompensa sin ver siquiera las demás.
A pesar de ello, ‘Las Tortugas Ninja: El destino de Splinter’ es un título muy divertido y redondo que te hará estar delante de tu monitor durante muchas horas. Si ya has jugado a otros roguelikes, quizás le exijas más, pero si es la primera vez que te adentras en el género, esta es la oportunidad perfecta. Cowabunga, amigos.