Aquella vez que hicieron un concurso donde literalmente torturaban a los concursantes por dinero

A inicios de siglo, y después del éxito internacional de Gran Hermano, las cadenas de televisión, durante un breve espacio de tiempo, creyeron que todo valía para llamar la atención: si meter a personas anónimas en una casa y grabarles 24 horas funcionaba, ¿por qué no intentar ir más allá y hacer un concurso cuya base sea, exclusivamente, hacérselo pasar mal a gente? Pero mal a lo tortura. Sin tapujos. Es posible que estés pensando en Factor Miedo, sí, pero lo creas o no, la cosa fue mucho más allá y se volvió extrema sin ningún motivo.

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¡La tortura es divertida!

En Factor Miedo, a cambio de ganar unos cuantos miles de dólares, los concursantes estaban dispuestos a hacer de todo: raparse el pelo y las cejas, ser gaseados, beber orina y semen de un burro (en un episodio que finalmente no emitieron), meter partes del cuerpo en sitios con decenas de ratas o caminar descalzo encima de cristales. Todo valía por los 50.000 dólares (leed otra vez, no me he comido ningún cero) de premio final. Si lo tuyo era ver a gente bañándose en sangre de vaca, este era tu programa entre 2001 y 2006 (con, ojo, más episodios en 2011, 2012, 2017 y 2018).

Pero imagina que, por algún motivo, querías ver algo todavía más fuerte. Esta bien esto de pasar asco, ¿pero qué pasa con el auténtico miedo? Bueno, pues aquí entra The Chair, un programa emitido a inicios de 2002 que tan solo duró 9 episodios de los 13 grabados en Estados Unidos (una suerte similar corrió en su versión británica). Esta cancelación prematura no es para menos, porque es una de las ideas más rotundamente distópicas que vais a escuchar jamás.

En este concurso, los participantes pasaban varios tests físicos antes de entrar, por si acaso. Podían llegar a ganar 250.000 dólares si, simplemente, contestaban bien las preguntas que les lanzaban y estaban tranquilos. En la primera prueba, el corazón no podía latir a menos de un 160% de su condición habitual, y esta línea iba en descenso hasta que en la última pregunta no podía pasar del 130%. Parece sencillo, ¿verdad? Un programa en el que solo tenes que controlarte un poco. Bueno, pues deja que te presente los Heartstoppers.

Me has roto el corazón. No, en serio, literalmente.

No, no tiene que ver con el cómic y la serie de Netflix. Aquí se trata de un evento que rompe el juego en dos y que está diseñado específicamente para que el corazón vaya más rápido. ¿Por ejemplo? Un péndulo que te pasa raspando la cabeza, enfrentarse a una colmena de abejas, que un tenista te tire bolas a la cabeza o incluso dejar a un cocodrilo libre delante de ti. 15 segundos después, si tu corazón no había sucumbido al infarto, el concurso podía seguir. Si, por el contrario, se pasaba del porcentaje, el evento continuaba hasta que se calmase, perdiendo dinero por el camino.

¡Ah! Y si piensas que es tan fácil como cerrar los ojos, respirar hondo o mirar hacia otro lado para relajarte, debes sabe que el programa no te lo permitirá: si lo haces tres veces, estarás automáticamente expulsado del concurso. Aquí si torturamos, torturamos del todo. Lo curioso es que The Chair competía en Estados Unidos en ABC, tratando de competir contra otro concurso, de Fox, también basado en torturar a sus concursantes por dinero: The Chamber.

De hecho, los creadores de The Chair incluso llegaron a demandar a los de The Chamber por considerarlo un plagio burdo, pero no pasó nada: se estrenaron al mismo tiempo, ambos fracasaron. Concretamente, el concurso de Fox solo emitió 6 episodios de los 9 grabados, y no es de extrañar que la gente no quisiera verlo. Para empezar, el concursante quedaba atado a una silla con los brazos por encima de la cabeza y debía elegir si tenía tolerancia al frío o al calor. Efectivamente, puedes imaginar lo que viene después.

La persona que estaba atada a la silla respondía preguntas y sufría, de paso, las injerencias del tiempo, con la salud medida en todo momento. Aunque había varias “cámaras” pensadas (de insectos, eléctrica, de agua, etcétera) los espectadores solo llegaron a ver dos: una de frío (que llegaba a -29 grados Celsius, lanzando agua continuamente al cuerpo, que acaba helándose) y otra de calor (que llegaba a los 66 grados Celsius, con cohetes lanzando fuego directamente a la cara del concursante), con temperaturas extremas que hicieron que una concursante estuviera a punto de colapsar.

Por lo que sea fue cancelado casi inmediatamente, después de sufrir las críticas de prácticamente todo el mundo. De hecho, llegaron a insinuar en la prensa que Fox no pararía hasta matar a alguien en directo. Después de ver que al público tampoco le interesaba demasiado que la gente muriese y fuera vilmente torturada, decidieron bajar el tono un poco. Al menos, hasta nuestros días, donde hemos visto todo tipo de realities chuscos pero nunca se ha vuelto a hacer negocio asustando a gente inocente. ¡A ver si va a ser verdad que, como decía Bob Dyan, the times a’changing!

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Author: Randy Meeks

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