Bungie anunció en mayo de 2026 que Monument of Triumph sería la última gran actualización de contenido de Destiny 2. Y, si se atiende a lo que publica Forbes a partir de Paul Tassi y de fuentes internas del estudio, el cierre del modelo de contenido del shooter no respondería a una venganza de Sony, sino a algo bastante más terrenal: el dinero.
La información sale de Forbes y de testimonios internos del estudio recogidos por Paul Tassi.
Aun así, y como pasa siempre con filtraciones y relatos de puertas adentro, conviene tomar lo que viene con cierta reserva.
Lo que dibujan esas fuentes es una explicación bastante menos conspirativa y bastante más seca. No habría una gran maniobra detrás. Habría números.
Dentro de Bungie, siempre según esas fuentes citadas por Paul Tassi en Forbes, la teoría de una posible represalia de Sony por los problemas de su estrategia con los juegos como servicio no estaría teniendo demasiado recorrido.
La interpretación que más fuerza habría ganado, cuenta Forbes, es bastante más simple: Destiny 2 ya no ingresaba lo suficiente como para seguir sosteniendo el coste de desarrollo que exige un live service de este tamaño.
Y todo eso, además, encaja con lo que la propia Bungie anunció en mayo de 2026.
Monument of Triumph, lanzado el 9 de junio de 2026, sería la última gran actualización de contenido de Destiny 2, de acuerdo con Bungie.
O dicho de forma más clara: Destiny 2 seguirá online y se podrá seguir jugando, pero ya no habría planes para continuar alimentando su modelo de contenido como juego-servicio.
El contexto económico también empuja en esa misma dirección.
A finales de 2023, según reportes recogidos por Forbes, ya se había sabido que los ingresos de Bungie estaban un 45% por debajo de lo previsto para el ejercicio fiscal. Al mismo tiempo, algunas estimaciones citadas por el medio situaban su facturación anual en torno a los 200 millones de dólares.
Con un panorama así, seguir sacando grandes expansiones y temporadas para Destiny 2 habría dejado de tener sentido económico.
Lo más llamativo es que esta despedida no ha llegado, precisamente, en uno de los peores momentos de actividad del juego.
Aunque Destiny 2 venía arrastrando una caída sostenida de jugadores, Forbes señala que la actualización final provocó un repunte enorme y llevó al juego hasta un pico de unos 167.000 usuarios concurrentes en Steam. Es su mejor cifra desde The Final Shape, en 2024.
Pero ni siquiera ese regreso puntual habría bastado para mover la hoja de ruta.
Todo encaja todavía mejor si se mira la crisis más amplia que atraviesa Bungie.
Sony compró Bungie en 2022 por 3.600 millones de dólares, y varios reportes posteriores citados por Forbes describieron aquella operación casi como un movimiento desesperado, muy marcado por las dificultades financieras del estudio.
A eso se le suma el flojo rendimiento comercial que algunos reportes atribuyen a Marathon y las informaciones sobre despidos masivos. Algunas fuentes citadas por Forbes incluso han hablado de recortes de hasta el 50% de la plantilla, un extremo que, de momento, no se ha confirmado de forma oficial.
Para la comunidad, además, el golpe ha sido especialmente duro, porque hay muy pocos shooters capaces de mezclar tan bien cooperación, progresión y raids.
Por eso muchos jugadores siguen viendo Destiny 2 como una experiencia dificilísima de reemplazar.
También ha ido creciendo la especulación alrededor de un posible Destiny 3, pero buena parte de ese relato sigue apoyándose más en filtraciones y fuentes internas que en explicaciones públicas, detalladas y directas por parte de Sony o Bungie.
De ahí que la hipótesis que más peso gana en la información de Forbes sea también la más fría de todas: más que una maniobra dramática, el final de Destiny 2 habría sido, simplemente, una cuestión de números.