La narrativa de The Last of Us ha desatado intensos debates sobre la decisión final de Joel de salvar a Ellie, sugiriendo dilemas morales y éticos complejos. Neil Druckmann, director del juego, ha confirmado en recientes entrevistas que la intención de los Luciérnagas era desarrollar una cura a partir del sacrificio de Ellie, aunque este concepto carece de un fundamento científico sólido y ha sido calificado por muchos como una decisión éticamente cuestionable.
Una decisión narrativo un poco cuestionable
La historia revela que Ellie es inmune al hongo cordyceps debido a que su madre fue mordida antes del parto, lo que implica que su baja exposición le permitió desarrollar una tolerancia. Este aspecto es clave para la discusión, ya que la premisa del sacrificio para una cura es vista, por algunos expertos, como un sinsentido desde el principio. La creación de una vacuna implica un prolongado proceso de investigación y ensayos clínicos, haciéndola poco viable en la narrativa del juego.
En este contexto, muchos consideran la decisión de Joel de salvar a Ellie como moralmente justificable. Su elección puede verse no solo como un acto heroico, sino también como una respuesta racional ante el dilema científico propuesto por los Luciérnagas. De acuerdo con estudios sobre el cordyceps, los infectados mantienen conciencia de su estado, lo que añade un matiz dramático a la trama.
Druckmann reconoce que la ciencia en la narrativa es “un poco endeble”, pero enfatiza que su objetivo era explorar las fronteras éticas a través de las acciones de Joel. Sin embargo, los protocolos científicos reales para abordar una enfermedad así demandarían protección y estudio de un individuo inmune como Ellie, en lugar de su sacrificio, resaltando que, desde una perspectiva científica, Joel hizo lo correcto al salvaguardar la vida de la única persona capaz de ofrecer una posible solución a la humanidad.