Recientes declaraciones de Gabriel Betancourt, ex-artista de iluminación de Naughty Dog, han arrojado nueva luz sobre el desarrollo de Uncharted 4: A Thief’s End, revelando que el juego pasó por un prototipo muy criticado internamente antes de ser reformulado completamente. Según Betancourt, un director externo hizo comentarios negativos acerca del prototipo, lo que motivó a la dirección corporativa a considerar la posibilidad de retirar el financiamiento del proyecto si no se realizaban cambios significativos.
Una crítica que casi acaba con el juego
Originalmente dirigido por Amy Hennig, quien también supervisó los tres primeros juegos de la serie, Uncharted 4 vio un cambio de liderazgo en marzo de 2014 cuando se reportó que Hennig ya no estaba en Naughty Dog. Aunque los detalles sobre su salida han sido objeto de rumores, Naughty Dog ha desmentido que Hennig haya sido forzada a salir por Neil Druckmann y Bruce Straley, quienes posteriormente tomaron las riendas del juego.
En su entrevista, Betancourt relata que, a pesar del éxito previo de la franquicia, la producción del juego enfrentó críticas duras. Un director, al evaluar el estado del prototipo, expresó que el juego “no tenía objetivos”, y caracterizó los controles como “torpes”. La reacción en la sala fue tensa, con varios miembros del equipo molestos por la franqueza de las críticas. A raíz de esto, Naughty Dog hizo cambios significativos, lo que prolongó el desarrollo del juego a un total de cinco a seis años.
Betancourt enfatiza que, aunque el ambiente en Naughty Dog valoraba la honestidad en las críticas, existe una delgada línea entre decir la verdad y ser descortés. A pesar de la controversia, el producto final se convirtió en un éxito, lo que pone de manifiesto la complejidad del proceso creativo en la industria de los videojuegos.