Durante años y años, los fans de El Diablo Viste de Prada han querido, como sea, una secuela. Y han tardado 20 años, pero ha merecido la pena: tiene algo que contar, sus actrices están en su momento de gloria y el público ha respondido con más de 250 millones de dólares recaudados en unos 10 días. El problema es que, dado que Meryl Streep tiene 76 años, quizá no sea prudente esperar otras dos décadas para una tercera parte.
Don Diablo se ha escapado
A estas alturas esta noticia es como explicar que el agua moja, pero lo cierto es que, después de años de evasivas, es un gusto verles hablar claramente sobre cómo quieren ingresar un puñado de millones más en sus cuentas bancarias. Especialmente David Frankel, el director, cuyas películas fuera de la saga han sido, siendo amables, un fracaso monumental. A sus 67 años, Frankel ha vuelto a tocar las mieles del éxito y, obviamente, quiere repetir lo antes posible.
“Dije ‘Nunca jamás’ y aquí estamos. Así ciertamente nunca diría ‘Nunca jamás’ otra vez”. Si le sirve de consuelo, eso es exactamente lo que le pasó a Sean Connery cuando dijo que “nunca jamás” volvería a interpretar a James Bond, solo para hacerlo unos años después en una película titulada… Nunca digas nunca jamás. Ouch, la ironía.
Streep también ha dicho que si quieren hacer una tercera parte tiene que ser ahora o nunca, a lo que el director ha respondido, simplemente, “Vamos a ver lo que pasa. Si hubiera una oportunidad para revisitar a los personajes y compartir unos cuantos meses con estos fabulosos intérpretes otra vez, obviamente lo haría”. En lenguaje de Hollywood, significa “Por favor, firmemos ya, necesito un yate nuevo”, que lo sepáis.