El Starship de SpaceX está a punto de volver a surcar los cielos. El cohete más potente jamás construido, con 122 metros de altura, realizará su quinto vuelo de prueba en cuatro semanas, según anunció Elon Musk hace unos días a través de Twitter.
Starship se compone de dos partes: un propulsor de primera etapa llamado Super Heavy y una nave espacial en la etapa superior conocida como Ship (nave), ambos reutilizables. Hasta ahora, se han llevado a cabo cuatro vuelos de prueba: en abril y en noviembre de 2023, y el 14 de marzo y el 6 de junio de este año, todos desde Starbase, el centro de operaciones de SpaceX en el sur de Texas.
Los vuelos de Starship han ido progresivamente a mejor. El más reciente, llevado a cabo el 6 de junio, fue un éxito rotundo; el Super Heavy y Ship se separaron a tiempo y regresaron a la Tierra, amerizando en el Golfo de México y el Océano Índico, respectivamente. Este éxito ha facilitado un rápido retorno para el próximo vuelo, ya que SpaceX tiene menos problemas técnicos que resolver y la Administración Federal de Aviación de los Estados Unidos no ha requerido una nueva investigación.

Si todo marcha según lo planeado, el quinto vuelo de Starship tendrá que cumplir un desafío adicional: SpaceX intentará recuperar el cohete para un aterrizaje preciso en el soporte de lanzamiento de Starbase. Este proceso contará con la ayuda de los brazos mecánicos de la torre de lanzamiento “Mechazilla”, diseñados para capturar y estabilizar el cohete durante su retorno.
Esta estrategia tiene como objetivo aumentar la frecuencia de los vuelos de Starship. Según Musk, la capacidad de inspeccionar, reacondicionar y relanzar el propulsor rápidamente permitirá a SpaceX avanzar en su objetivo de hacer que los viajes espaciales sean más accesibles y frecuentes, llevando la reutilización de cohetes a un nuevo nivel y haciendo que los vuelos al espacio sean cada vez más eficientes y sostenibles.