El Reglamento (UE) 2024/1309, también conocido como Reglamento sobre Infraestructura Gigabit, ha presentado un nuevo marco normativo que promete mejorar significativamente la calidad de Internet en la Unión Europea.
Publicado el 8 de mayo de 2024, este reglamento empezará a hacerse efectivo de manera progresiva entre 2024 y 2026, con la mayoría de sus obligaciones aplicables a partir del 12 de noviembre de 2025.
A diferencia de las directivas comunitarias, este reglamento es de aplicación directa en todos los Estados miembros, lo que implica que no requiere transposición a la legislación nacional.
Los miembros de la UE deben actuar con rapidez para evitar infracciones
Esto significa que las disposiciones establecidas son obligatorias en su forma actual, aunque cada país deberá desarrollar normas internas para garantizar su correcta implementación.
En este sentido, se prevé que Europa apruebe regulaciones que abarquen la creación de una plataforma única de información, la gestión de plazos para permisos y la coordinación de obras, además de un régimen sancionador para asegurar el cumplimiento de estas normativas.
El reglamento tiene como objetivo principal facilitar el despliegue de redes de alta calidad a un coste reducido, lo que podría transformar la conectividad en toda la región europea.
Los artículos 3, 5 y 10 del nuevo régimen destacan por su enfoque en acelerar la infraestructura necesaria para sostener las exigencias de un mundo cada vez más interconectado. Sin embargo, la implementación exitosa dependerá de la habilidad de cada país para crear un marco normativo efectivo.
El incumplimiento por parte de los Estados miembros en desarrollar estas regulaciones podría llevar a la Comisión Europea a iniciar procedimientos de infracción, a pesar de que el reglamento se mantenga en vigor. En este contexto, los países tienen la responsabilidad de evitar vacíos que obstaculicen la aplicación práctica del reglamento y, con ello, el objetivo de mejorar la conectividad para todos los ciudadanos europeos.