Washington está avanzando con la restauración de una base en Johnston Atoll, un enclave estratégico en el Pacífico conocido por su oscuro historial de pruebas nucleares y químicas.
Imágenes satelitales recientes han confirmado los esfuerzos en curso para reactivar esta instalación, que se enfocan en desarrollar un programa de transporte de suministros militares a nivel global mediante cohetes, conocido como Rocket Cargo Vanguard.
El Departamento de la Fuerza Aérea de EE. UU. ha anunciado planes para construir dos plataformas de aterrizaje en la isla, con hasta diez pruebas planeadas cada año durante cuatro años, dependiendo de la evaluación ambiental en curso.
Una isla con un pasado oscuro y nuclear
Esta ubicación fue seleccionada por su remota geografía, su control estadounidense y sus capacidades logísticas adecuadas, superando a otros sitio evaluados como Kwajalein o Midway Island por razones operativas.
Johnston Atoll ha tenido un uso militar controversial en el pasado, siendo un centro para pruebas nucleares en la atmósfera y almacenamiento de armas biológicas y químicas hasta su cierre en 2003. Actualmente, a pesar de su estatus como refugio nacional, se pueden observar infraestructuras militares en desuso, como una pista de aterrizaje de 2,7 km, que se utilizarían para el nuevo programa.
El Rocket Cargo busca aprovechar cohetes comerciales, como la Starship de SpaceX, que ha tenido un historial operativo mixto. A pesar de los problemas experimentados en pruebas previas, el Pentágono mantiene interés en la colocación de estos sistemas para operaciones críticas, debido a su gran capacidad de carga y reusabilidad.
Si la evaluación ambiental resulta favorable, Johnston Atoll podría reformarse como un impresionante activo logístico para la Fuerza Espacial de EE. UU., asegurando una rápida movilización de recursos en un mundo cada vez más incierto.