Después de una década de separación, el director Danny Boyle y el guionista Alex Garland se han reunido para crear 28 años después, una secuela que marca el inicio de una trilogía. Esta colaboración representa una incursión para ambos en la construcción de una franquicia cinematográfica, algo que no habían intentado antes, excepto Boyle con T2: Trainspotting en 2017.
Un absoluto fracaso comercial, que no creativo
Curiosamente, esta no es la primera vez que Boyle y Garland consideran desarrollar una trilogía. Durante la producción de Sunshine en 2007, un thriller espacial sobre un grupo de astronautas que intentan reiniciar el sol, Garland había esbozado dos secuelas que exploraban historias interplanetarias. No obstante, la falta de éxito en taquilla de Sunshine impidió que estos planes se concretaran, lo que generó que esta unión creativa se retrasara.
Sunshine, a pesar de ser considerado un clásico de culto con un elenco repleto de futuros galardonados, incluyendo a Cillian Murphy, Rose Byrne, Michelle Yeoh y Chris Evans, no logró impactar financieramente en su estreno. Boyle ha comentado que si el filme hubiera tenido un mejor rendimiento comercial, es probable que él y Garland se hubieran reunido años antes. “La película no hizo negocio en absoluto”, afirmó Boyle, recordando el desánimo que siguió a su lanzamiento.
Aunque Sunshine finaliza de manera sombría con la muerte de todos sus protagonistas, el paso del tiempo ha traído una nueva apreciación por la película. En adelante, 28 años después pretende transformar el universo zombie en una franquicia cinematográfica, marcando un cambio significativo en la filmografía de Boyle y Garland. Con esto, ambos cineastas continúan explorando nuevas fronteras narrativas en un mundo que ha evolucionado significativamente desde su última colaboración.