La influencia del anime en The Matrix, el clásico de ciencia ficción dirigido por las hermanas Wachowski en 1999, es indiscutible y ha sido objeto de análisis durante más de dos décadas. Las directoras recomendaron al protagonista, Keanu Reeves, que viera dos obras imprescindibles: Akira y Ghost in the Shell, cuya estética y temáticas se entrelazan con el viaje del personaje principal, Neo.
Dos clásicos del anime que deberías ver si no has visto
Akira, estrenada en 1988 y dirigida por Katsuhiro Otomo, es esencial en el desarrollo del universo de The Matrix. La película, que presenta una distópica Neo-Tokyo y explora el poder y el destino a través de la historia de Kaneda y Tetsuo, resuena fuertemente con la transformación de Neo, quien descubre habilidades ocultas mientras lidia con un sistema que manipula su realidad.
A su vez, Ghost in the Shell, lanzada en 1995, aborda temas de identidad y la fusión de lo natural con lo artificial. El personaje de Motoko Kusanagi, una cyborg en busca de su verdadero yo, refleja las preocupaciones de Neo respecto a la humanidad y la digitalización en un mundo donde las líneas se difuminan. Ambos animes no solo sirvieron de inspiración visual, sino que también plantearon preguntas filosóficas que son centrales en The Matrix.
El icónico efecto del “tiempo bala”, que ralentiza el tiempo mientras la cámara se mueve a velocidad normal, es otro legado directo de la estética visual de estos animes. Gracias a la comprensión de Reeves sobre estas influencias, logró proyectar las emociones de su personaje de manera efectiva ante los desafíos que enfrenta dentro de la simulación de la Matrix.
El impacto de The Matrix no solo cimentó la carrera de Keanu Reeves en el género de ciencia ficción, sino que también abrió las puertas al reconocimiento del anime en el público occidental. Actualmente, las películas de la saga The Matrix están disponibles en plataformas como Prime Video, Movistar+, y Max.