La Inteligencia Artificial puede ser un importante motor de progreso en muchos ámbitos, o al menos, así lo cree Microsoft. La compañía, que está dedicando un gran esfuerzo al desarrollo de Copilot, también está considerando usar la IA y sus capacidades de análisis de datos para mejorar las predicciones meteorológicas. Hoy en día han avanzado muchísimo respecto a décadas atrás, pero la compañía considera que aún hay márgenes de predicción alcanzables.
Mejoras en las predicciones del tiempo
Tal y como se puede leer en un artículo publicado en Arxiv, los modelos de IA en los que Microsoft está trabajando podrían suponer un gran impulso en materia de predicción meteorológica, un aspecto cada vez más importante si se tiene en cuenta que este tipo de predicciones podrían usarse para anticiparse en mayor medida a los desastres naturales que puedan provocar condiciones climáticas extremas, como las que tienen lugar en muchos puntos del mundo, incluyendo España el pasado mes de septiembre.
Estos modelos, además, no solo pueden ofrecer una mayor precisión, sino que también cuentan con un amplio rango de aprendizaje, ya que la Inteligencia Artificial es capaz de aprender durante sus análisis para aplicar los datos más recientes que el propio sistema vaya recogiendo. Así, con una mayor precisión, y con el aprendizaje que también produce el “ensayo y error”, la IA puede ser una herramienta clave para las predicciones meteorológicas.

La IA como herramienta
La Inteligencia Artificial está mostrando ser una pieza muy valiosa en cuanto a progresos tecnológicos se refiere. Y es que, a través de su progreso, se están pudiendo llevar a cabo muchos proyectos inspiradores, como el desarrollo de sistemas capaces de devolver la voz a pacientes que la perdieron, o incluso sistemas que aportan compañía emocional a las personas mayores, cada vez más adolecidas por la soledad.
Sin embargo, la otra cara de la moneda en la Inteligencia Artificial también muestra problemáticas importantes. La primera de ellas, el impacto laboral que puede implicar en trabajos que siempre han sido de alta cualificación. La segunda, la facilidad para cometer delitos a través de ella, ya sea con los conocidos deepfakes o con la mala praxis en general que a veces posee. Y la tercera, el impacto ambiental, ya que los servidores que alimentan a la IA consumen cantidades ingentes de energía y millones de litros de agua para su refrigeración, aunque compañías como Microsoft están buscando crear una IA más ecológica y de menor consumo energético.