Las IAs han copado gran parte de los temas de conversación en la última recta del año. Modelos como Stable Diffusion han dado lugar a grandes discusiones, sobre todo dentro de la comunidad artística. Y no solo eso: también ha impulsado la creación de nuevas aplicaciones e incluso modelos de negocio.
¿Qué les deparará el 2023 a las inteligencias artificiales? ¿Surgirán leyes para regular esta tecnología? ¿Conseguirán cambiar el mundo laboral tal y como lo conocemos hoy en día?
Esto no acaba aquí: habrá más programas que generarán arte
Gracias (o por culpa) del éxito de Lensa, es más que probable que veamos una gran proliferación de aplicaciones similares. Uno de los aspectos negativos que más preocupan es su uso para generar deepfakes e imágenes de contenido adulto. No es un secreto que tanto Lensa como otros modelos (véase Midjourney, por ejemplo) tienden a idealizar y a sexualizar la apariencia de las personas (y sobre todo, las mujeres).
Maximilian Gahntz, investigador de políticas de la Fundación Mozilla, cree que la integración de estas IAs amplificarán los efectos de estos sistemas, tanto los buenos como los malos. El modo en el funcionan estas IAs es a través de grandes bases de datos, que luego utilizan para “entrenarse“. Estos bancos de imágenes son recogidos de la misma Internet y como tal, albergan conceptos machistas, racistas, etc. Ocurre de igual forma con los generadores de texto. No es difícil engañarlos para que arrojen resultados que contengan palabras o contenido ofensivo.
Mike Cook, miembro del grupo de investigación abierta Knives and Paintbrushes, coincide con Gahntz en que las IAs generadoras seguirá siendo representando un importante -y problemático- cambio, sea a gusto de todos o no. Sin embargo, también cree que 2023 será el año en el que estas tecnologías generen dinero de forma directa.
Según Cook, para que las IAs comiencen a formar parte de nuestra vida, deberán generar grandes cantidades de dinero o “impactar” profundamente en la sociedad.
Artistas en pie de guerra
La comunidad artística lo tiene muy claro: NO quieren a las IAs cerca de ellos. Para los artistas, gran parte de la problemática radica en la forma en la que estas IAs son entrenadas. Las obras artísticas son usadas (sin consentimiento) para alimentar estas gigantescas bases de datos y posteriormente, entrenar a las IAs generativas. Sin embargo, muchas plataformas de arte quieren sumarse al carro de las IAs, aunque con dudoso resultado.
DeviantArt lanzó un generador de arte por IA basado en Stable Diffusion. Este a su vez, estaba perfeccionado con obras de arte de la comunidad DeviantArt. Como podréis intuir, el generador fue recibido muy mal por parte de los usuarios de DeviantArt. Una de las grandes críticas fue la falta de transparencia de la plataforma, que utilizaba las obras subidas por los artistas para entrenar a la IA generativa.
Debido a la fuerte oposición mostrada en redes, Stability AI (organización tras Stable Diffusion), finalmente cedió a la presión. Gracias a las quejas, Stability AI anunció que permitiría a los artistas salir de las bases de datos que se usan para entrenar a Stable Diffusion, en este caso. A través de la página web HaveIBeenTrained.com, los creadores podrán solicitar su exclusión.
Por otro lado, OpenAI ha decidido aliarse con otras compañías como es el caso de Shutterstock. ¿El motivo? Licenciar su gran base de datos de imágenes. Sin embargo, visto los pasos de Stable Diffusion y para evitar problemas legales, es cuestión de tiempo que OpenAI actúe de forma similar.
¿Nuevas regulaciones para las IAs?
Es que hay algo que muchos no terminan de ver aún y es que la popularización de las IAs podría cambiar completamente nuestro paradigma laboral. Las IAs que más famosas se han hecho han sido las generadores de imágenes y los de texto, por ser ejemplos muy visuales del potencial que representa esta tecnología. Sin embargo, se nos olvida que podría usarse para muchísimos más ámbitos, como para hacer una preselección de personal por ejemplo.
Este es el caso de la ley de contratación de IA de Nueva York. La ley exige que la IA y la tecnología basada en algoritmos para la selección, contratación o promoción de personal sean auditadas para detectar sesgos antes de ser utilizadas.
Chandra Bhagavatula, investigador científico del Instituto Allen de Inteligencia Artificial, considera que estas normativas son muy necesarias. Es aún más importante si tenemos en cuenta que las IAs tienden a proporcionar información falsa en muchas ocasiones.
“Esto dificulta la aplicación de la IA generativa en muchos ámbitos en los que los errores pueden tener costes muy elevados, como por ejemplo, la sanidad. Además, la facilidad para generar información incorrecta crea problemas en torno a la desinformación y la desinformación”, afirma. “[Y sin embargo] los sistemas de IA ya están tomando decisiones cargadas de implicaciones morales y éticas”.
Desde luego, una cosa es segura: queda IA para rato. Sin embargo, si quiere llegar más lejos aún, deberá adaptarse a las legislaciones vigentes y a las nuevas que se harán. ¿Lo veremos este próximo 2023?