Anatomía de Grey nació en la llamada “edad dorada de las series”, allá por 2005 y, de alguna manera, 22 años después, sigue en pie. Ha sobrevivido al COVID, a su protagonista dejando de serlo, a actores yéndose y a prácticamente todo lo que te puedas imaginar.
Mientras siga siendo una de las series más vistas, va a seguir adelante… aunque sus actores ya están diciendo que todo llegará a su final tarde o temprano.
Atrapados en el ascensor
Es el caso de Jason George, que entró en la serie en la temporada 10 interpretando a Ben Warner, un anestesista que se convirtió en residente y, al final, acabó protagonizando su propia serie de bomberos, Station 19, antes de volver al hospital y casarse con la mismísima doctora Bailey. Bueno, pues incluso alguien con este bagaje tiene claro que todo puede terminar de un día para otro.
“Sé que todas las series que se emiten se cancelan algún día. Solo es cuestión de que la gente lo trate con respeto mientras recorres el camino. Eso es lo que tengo, y lo paso muy bien”, ha afirmado, sabiendo perfectamente que en la temporada 23 volverá a estar en el hospital, al pie del cañón, en lo más parecido a un trabajo de funcionario que hay en Hollywood.
Es difícil que los fans lo vean de la misma manera, sobre todo porque Kim Raver y Kevin McKidd han abandonado la serie después de la temporada 22, dejando a los seguidores sin dos de sus personajes favoritos, Owen y Teddy. Al final, cualquiera puede caer en esta serie. Por suerte, están preparados, aunque probablemente ni nosotros mismos lleguemos nunca a ver la cancelación de Anatomía de Grey, la serie perenne.