Ahora que estamos todos como locos (ya sea por alegría o por enfado) con el tráiler del Superman de James Gunn, es el momento de recordar que en los videojuegos, el superhombre de Krypton tampoco ha encontrado todavía su momento de gloria. Pero en 1999, hace 25 años, estaba más lejos que nunca de lograrlo por culpa de una palabra y un número que aún hacen sudar a los jugones, sobre todo a los más veteranos: Superman 64.
Creerás que un hombre puede fallar
Imagina que tienes una desarrolladora francesa que ha encontrado pequeños éxitos internacionales en juegos como Virtua Chess o Prehistorik, y que un día descubres que hay una licencia de uno de los personajes de cómic más famosos de todos los tiempos que aún nadie ha comprado: la de Superman. Bueno, concretamente la de la serie animada de Superman que estaba a punto de estrenarse. Eric Caen, fundador de Titus Interactive, ni se lo pensó: ¿Superman? Éxito asegurado.
En Warner no lo tenían tan claro cuando se lo vendieron, y de hecho le preguntaron hasta tres veces si sabía lo que estaba haciendo. Pero claro que sí: desarrollaría juegos basados en la serie de dibujos para Game Boy, Nintendo 64 y PlayStation. El de Game Boy no tuvo ningún problema y salió ese mismo año. Pero su Superman 64 pretendía ir mucho más allá: quería ser un juego de aventuras en mundo abierto que incorporara elementos de estrategia en tiempo real, llevando a la máquina de Nintendo hasta sus límites y permitiendo que el jugador pudiera utilizar todos los superpoderes al gusto. Obviamente, quedaban años para que algo así pudiera hacerse realidad, y se calcula que solo el 10% acabó en el cartucho final.
Y en ese momento de incertidumbre, la parte de licencias de Warner cambió de nuevo, los nuevos gerentes odiaron lo que estaban haciendo en Titus y les pidieron convertir Superman 64 en un juego al estilo Sim City, con el héroe como alcalde de Metrópolis. ¿Un juego de acción? ¿Con Superman? ¿Estamos locos? Desde entonces empezó una guerra entre Titus y Warner que, obviamente, no podía acabar bien: se preocuparon tanto en que el superhéroe fuera representado de manera positiva que lo último que pensaron fue conseguir un buen juego.
Y así acabaron con la famosa fase de los anillos, popularizada por Youtubers como el Angry Video Game Nerd: originalmente eran simples tutoriales que, por falta de ideas y las peleas constantes, acabaron dentro del juego. Cada cambio tardaba meses en ser aprobado y eso llevó a que los bugs y los problemas con el control ni siquiera pudieran cambiarse. ¿Cuál fue el resultado final? Pues todos lo sabemos: Superman 64 fue uno de los peores videojuegos jamás creados. Y el motivo, la falta de comunicación. ¡Si es que hay que aprender a hacer trabajos en equipo, hombre!