En un significativo giro en su estrategia de producción, Apple estaría considerando volver a colaborar con Intel para la fabricación de los chips de la serie M, específicamente los modelos M5, M6 y M7, para el año 2027. Esta posible asociación marca un regreso a la compañía que Apple dejó atrás en 2020 al adoptar su línea de chips Apple Silicon, basada en arquitectura ARM, y representa un enfoque más diversificado en su cadena de suministro.
Abrazando a Intel para que no se cabree Trump
Según el analista Ming-Chi Kuo, la inclusión de Intel como segundo fabricante permitiría a Apple mitigar riesgos de suministro que habían surgido con su dependencia casi total de TSMC. Esta estrategia podría incorporar la producción de chips de menor gama, como los utilizados en MacBook Air y iPad Air, lo que representa un costo de producción más bajo y una menor complejidad al delegar la fabricación a un socio como Intel. Sin embargo, los chips de gama alta continuarán siendo fabricados por TSMC, alineándose con las necesidades tecnológicas avanzadas y los plazos críticos de Apple.
Este movimiento no es solo una cuestión corporativa; responde a presiones externas, especialmente del gobierno estadounidense, para incrementar la producción nacional. La posibilidad de fabricar estos chips en Estados Unidos se alinea con las políticas que buscan fortalecer la oferta interna y crear empleos locales en el sector tecnológico.
A pesar de estas modificaciones en la cadena de producción, los usuarios finales no notarían diferencias significativas. Los chips seguirían siendo diseñados por Apple y mantendrían la misma arquitectura y rendimiento que los fabricados por TSMC. Así, Apple parece estar equilibrando su necesidad de innovación continua con un enfoque pragmático que asegura la estabilidad en su cadena de suministro y la producción de sus dispositivos.