Cuando Donald Trump volvió a ser elegido presidente de los Estados Unidos, lo hizo con una promesa: además de hacer América genial otra vez, haría que Hollywood también lo fuera. Y para ello, escogió a mano un batallón de “embajadores especiales” que harían las películas que a él le gustaría ver, como Mel Gibson, Jon Voight o Sylvester Stallone. Solo había un problema: no todos querían.
Stallone no está alone
Tal y como recuerda Stallone, la noticia le pilló de sorpresa al cien por cien: “Estaba viendo la televisión una noche y dijeron ‘Así que Stallone y Mel Gibson y Jon Voight serán…’, y yo dije ‘¿Qué? ¿Perdona? ¿De verdad?’. Porque si me hubieran preguntado desde el principio, habría dicho que no es posible”. Imagina prepararte para ir a dormir y darte cuenta de que eres el nuevo embajador de Hollywood a cargo de Trump.
El motivo por el que no quiso aceptar este “cargo” no fue necesariamente ideológico: “Hollywood es como los estados feudales. Tiene sus pequeños reinos. No vas y le dices a seis estudios cómo hacer las cosas. Y Mel y Jon, somos personas que hacen sus propias cosas”. Spoiler: para sorpresa de nadie, esto de los “embajadores de Hollywood” quedó en papel mojado. Una vez más.
De hecho, Stallone acabó llamando a Trump y diciéndole que no funcionaría: “Le dije gracias y ciao, porque es imposible. Hollywood funciona, y siempre evolucionará. Es una industria, y la gente de una industria no quiere escucharme hablar sobre finanzas”. No creáis que esto tiene que ver con una rebelión contra el presidente, porque es más bien lo contrario: lo califica como un “personaje mitológico”. Lo que hay que oir.
A24 estrenó por sorpresa el domingo pasado en el Festival de cine de Telluride su nueva película: You Can See Everything, de Nathan Fielder y Lance Oppenheim. Este es un documental que sigue a Elizabeth Holmes treinta y cuatro días antes de que vaya a prisión en una inmensa épica de no-ficción de 174 minutos que ha dejado boquiabiertos a los asistentes a la proyección. Quienes afirman que bien podríamos estar ante la más sorprendente candidata a los Oscar de este año.
Una estafa mil millonaria
Elizabeth Holmes es una figura muy controvertida que ya ha tenido varios documentales. Emprendedora y creadora de la compañía tecnológica de salud Theranos, afirmaba haber revolucionado los análisis de sangre al haber desarrollado una técnica que necesitaba una cantidad de sangre mínima para realizarlos. Todo esto llevó a un fraude donde conseguiría estafar más de 9.000 millones de dólares y por los que sería condenada a más de 10 años de cárcel tras no conseguir un perdón presidencial del actual presidente Donald Trump.
A su vez, la figura de Nathan Fielder es una muy singular dentro del audiovisual actual. Conocido por las series Nathan for You, donde hacía de una versión de sí mismo intentando ayudar a empresas en problemas con campañas de marketing tremendamente elaboradas y surrealistas, y The Rehearsal, donde hacía de una versión ficcionalizada de sí mismo con ansiedad social que ofrecía servicios para practicar situaciones reales incómodas o difíciles antes de que ocurrieran, su estilo de comedia y documental difumina los límites de la ficción y la realidad de forma constante. Algo que parece que ocurre con igual intensidad en You Can See Everything.
Con un estreno pensado para octubre, las aspiraciones de A24 es que la película pueda llegar a los Oscar de este año. Y el potencial lo tiene, dado el historial de Fielder y el cómo históricamente ha bordeado la incómoda línea que separa el humor de la filosofía existencial. Algo que podremos comprobar cómo ha resultado cuando se estrene este, sin duda, peculiar experimento.
Ari Emanuel, CEO del grupo TKO al cual pertenece la UFC, ha afirmado en numerosas ocasiones que UFC Freedom 250, el evento celebrado en la Casa Blanca en honor al 80 cumpleaños de Donald Trump fue un notorio éxito. Pero parece que las cuentas de la empresa cuentan otra historia completamente diferente. Porque según dice la propia empresa, este evento habría supuesto una perdida de 30 millones de dólares.
Un evento con sus altibajos
En la segunda reunión de resultados trimestrales de 2026, Emanuel afirmó que “este evento fue un éxito rotundo para nuestra empresa, la marca UFC y el deporte de las artes marciales mixtas, logrando una gran visibilidad, repercusión en los medios, expansión de la audiencia y una experiencia para los fanáticos que duró todo el fin de semana”. Algo que chocó con lo que tuvo que decir la propia empresa.
En esa misma reunión, Andrew Schleimer, CFO de TKO, reconoció que difícilmente se puede reconocer el evento como un triunfo. “Incurrimos en costos significativamente superiores a lo normal, los cuales compensamos parcialmente con el inventario agotado de patrocinios globales”. Algo que dio lugar a que “como se anticipó, resultó en una pérdida de aproximadamente 30 millones de dólares, nuestros márgenes tanto en UFC como a nivel consolidado se vieron significativamente afectados”.
El valor del evento, en cualquier caso, se dio en sus espectadores. UFC Freedom 250 fue visto por 8.2 millones de espectadores repartidos entre EEUU y América del Sur en Paramount+, convirtiéndolo en el mayor evento en vivo hasta la fecha de la plataforma. Algo que hace que, según Schleimer, les servirá para “aprovechar este evento y su valor para captar socios que tengan un impacto en el 26, el 27 y, en algunos casos, el 28 y años posteriores”. Algo que habrá que ver en qué se traduce para la empresa.
Solo quedan 2 años y medio de aguantar esto. Donald Trump, en su supuesta lucha por mantener la libertad de expresión (o sea, la suya), ha pedido que ABC y NBC, dos cadenas que juntan 165 años de historia televisiva, dejen de emitir inmediatamente y pierdan sus licencias para hacerlo. ¿El motivo? Que ayer decidieron no echar su discurso a la nación que, se supone, debía interrumpir todas las emisiones. God Save América y eso.
Si no dicen lo que quiero, me enfurruño
No penséis que era un discurso para decir cosas realmente importantes a los ciudadanos: se trató de 25 minutos hablando de que China boicoteó las elecciones de 2020 que él no ganó, pero, por supuesto, sin evidencia de ningún tipo. Porque, o sea, no existe tal evidencia. Trump ha advertido que ABC y NBC forman parte de la conspiración y quieren continuar con el fraude electoral. “Todo lo que queremos es honestidad en nuestras elecciones y en las noticias”, ha afirmado tan tranquilo.
Tampoco es que el resto de canales se lo tomaran muy en serio. CBS emitió parte del discurso, pero advirtió a los televidentes de que mucho de lo que el presidente dice sobre ese tema es falso, pero lo cubren porque es noticia. Al fin y al cabo, como advirtieron, a nadie se le escapa que estas afirmaciones vienen justo antes de unas elecciones de mitad de mandato que ya se preveen absolutamente catastróficas para la administración actual.
Aunque el presidente ya había amenazado antes a NBC y ABC, esta vez hay algo nuevo: han ordenado que ABC deje que la FCC renueve las licencias de sus 8 estaciones antes de tiempo para que el organismo, controlado por los republicanos, dictamine si ha servido al interés público. No hay que olvidar que Trump llamó personalmente al presidente de NBC para pedirle que despidiera inmediatamente a Jimmy Kimmel, y este decidió darle sopas con onda, así que la mala relación lleva años creándose y creciendo.
¿Qué va a pasar ahora? Nadie lo sabe. El presidente tiene todavía tiempo para desestabilizar del todo el panorama mediático estadounidense, y lleva camino de hacerlo, sobre todo si las elecciones, tal y como parece, le dejan en mal lugar. El fuego, parece decir, se ataca con fuego. Y han preparado todo un incendio gigante.
La Reserva Federal de Estados Unidos ha decidido crear una nueva fuerza de trabajo liderada por personas del sector privado. Su propósito será servir como consejeros a la hora de guiar las políticas económicas y sociales del gobierno dada su experiencia contrastada dentro del sector empresarial. Entre las personas elegidas para estar dentro de ésta nueva rama del gobierno está Asha Sharma, CEO de Xbox, para asistir en cómo mejorar empleos y productividad y cómo abordar los retos de la IA y el impacto que tendrá en el entorno laboral.
Una CEO con ideas cuestionables
Esto es sorprendente porque Asha Sharma es la culpable de que Xbox vaya a despedir a 3.200 personas en los próximos 12 meses. Reestructurando sus principales estudios haciendo cambios que en los propios estudios no entienden y que consideran que puede llevar a problemas en su productividad, todo este movimiento no parece tener ningún sentido. No cuando Sharma no parece estar gestionando particularmente bien la empresa.
El grupo de trabajo de Sharma se encargará específicamente de “evaluar el impacto económico de las nuevas tecnologías de propósito general, incluida la inteligencia artificial, para fundamentar las decisiones de política de la Reserva Federal”. Por lo que parece que se la ha fichado por su pasado en la IA y por su intención de virar Xbox hacia la misma más que por la propia reestructuración. Y de hecho, no estará sola en ello. Junto a ella estarán Charles I. Jones, economista de la Universidad de Stanford que colabora con la empresa de IA Anthropic, y Marc Andreessen, de Andreessen Horowitz.
Si bien incomprensible, es otro movimiento más por parte de el gobierno de Donald Trump por incentivar la IA y beneficiar a las empresas en los que tiene intereses específicos. Y si bien el futuro de Xbox aún está en el aire, parece que el de Asha Sharma esta cada vez más blindado.
Sony podría estar en problemas. Dos ciudadanos estadounidenses de California han iniciado una demanda colectiva contra la empresa al considerar ilegítimo que suban los precios de sus productos para mantener sus beneficios a causa de los aranceles impuestos por el gobierno de Donald Trump. ¿Por qué? Porque finalmente no ha habido tales aranceles y el gobierno va a indemnizarlos por las pérdidas que hayan podido sufrir por su causa.
Un gobierno económicamente irresponsable
La historia completa es que, como prometió, Donald Trump impuso unos duros aranceles en el país, algo que la Corte Suprema de Estados Unidos anuló poco tiempo después. Muchas empresas subieron sus precios para anular el impacto que tendría sobre sus cuentas esta subida, repercutiendo el coste sobre los ciudadanos. Pero al anular los aranceles, varias empresas demandaron al gobierno de EEUU por la aplicación ilegal de estos aranceles, pudiendo llegar a recibir hasta 160.000 millones de dólares totales en reembolsos. Y aquí reside el corazón de la demanda. Consideran ilegítimo que reciban dinero del gobierno y, además, repercutir el costo de esas subidas en los usuarios.
De hecho, las leyes juegan en su favor. La ley de protección al consumidor afirma que estas subidas de precios no son legales, dándoles una posibilidad de pelear en los tribunales. Algo que se potencia porque no es la única demanda colectiva de esta clase. Nintendo también se enfrenta a una demanda idéntica por las mismas razones: los consumidores estadounidenses no quieren pagar dos veces por la pérdida de beneficios de las empresas.
Aunque está todo en el aire, cómo se decidan estas demandas bien podrían afectar mucho más allá de EEUU. Tanto Sony como Nintendo han subido los precios de sus productos a nivel mundial y esto bien podría obligarles a bajarlos no solo en EEUU, sino también fuera de él. Aunque para eso, primero tendrán que declararse los tribunales.
Si hay algo que no le gusta a Donald Trump (aparte de llevar un estilo de vida sano), es aniquilar a todo el que le lleva la contraria. De hecho, utilizando su poder ya ha acabado con Stephen Colbert, lleva camino de conseguirlo con Jimmy Kimmel y ahora va a por uno de los mayores activistas en su contra: el mismísimo Luke Skywalker. Durante meses, Mark Hamill ha luchado todo lo que ha podido contra Trump en redes sociales, y ahora, para el presidente, ha llegado a un límite. Su carencia de fe resulta molesta.
Yo soy tu presidente
Hamill, que claramente ha utilizado el arma del enemigo para intentar vencerle, subió una foto de Trump muerto en una tumba solitaria hecha, como no podía ser de otra manera, por IA. Como podrás imaginar, al equipo de redes de la Casa Blanca no le ha sentado bien y les ha faltado tiempo para llamarle “un tipo enfermo. Estos lunáticos de la Izquierda Radical no pueden quedarse quietos. Este tipo de retórica es exactamente la que ha inspirado tres intentos de asesinatos en dos años contra nuestro Presidente”. Algo me dice que no van a quedar para jugar al pádel este fin de semana.
En la imagen, Hamill acompañó el cuerpo sin vida de Trump con la expresión “If Only” (algo así como “Ojalá”), expresándolo mejor en el texto: “Debería vivir suficiente para ser testigo de su inevitable y devastadora pérdida en las elecciones de mitad de mandato, ser responsable de su corrupción sin precedentes, echado, condenado y humillado por sus incontables crímenes. Suficiente para darse cuenta de que será tratado como una desgracia en los libros de historia para siempre”. ¿Qué, creéis que el MAGA está deseando ver The Mandalorian & Grogu ahora?
Finalmente, Hamill borró el post en Bluesky y aclaró sus palabras: “Para ser mas claro: ‘Debería vivir suficiente para… ser responsable de sus… crímenes’. De hecho, estaba deseándole lo contrario de estar muerto, pero pido disculpas si la imagen os pareció inapropiada”. Al final, hubo paz en medio de la guerra. Bueno, más o menos.
Donald Trump ha intensificado su pedido a ABC y Disney para que despidan al popular presentador Jimmy Kimmel. La disputa entre el expresidente de EE. UU. y el anfitrión de Jimmy Kimmel Live! ha cobrado fuerza en los últimos días, después de que Kimmel hiciera un comentario sobre Melania Trump que muchos consideraron inapropiado.
El chiste era bueno, honestamente
El conflicto surgió a raíz de un chiste realizado por Kimmel, en el cual insinuó que Melania Trump podría convertirse en viuda antes de la cena de los corresponsales de la Casa Blanca. Este tipo de comentarios ha resonado negativamente en la esfera política y mediática, exacerbando las tensiones entre Trump y Kimmel. El chiste, que se hizo en un contexto humorístico, fue interpretado por Trump como un ataque a su familia, lo que llevó al expresidente a hacer un llamado directo a la cadena y a su empresa matriz.
En respuesta a la controversia, Trump ha utilizado plataformas sociales para manifestar su descontento y solicitar acciones concretas contra Kimmel. “Es inaceptable que se permita que un presentador haga chistes sobre la tragedia personal y el sufrimiento de otros. ABC y Disney deben actuar“, afirmó Trump. Su llamado se produce en un clima donde las celebridades y figuras públicas a menudo son objeto de controversias por sus comentarios en televisión.
La controversia también ha puesto de relieve la delicada relación entre la política y el entretenimiento, un fenómeno que ha crecido en prominencia en la era de las redes sociales. Mientras tanto, el programa de Kimmel sigue siendo un espacio relevante para la sátira política, y la situación ha aumentado el interés en la próxima emisión del espectáculo. Con este trasfondo, los analistas opinan que el conflicto podría intensificarse a medida que las partes involucradas continúan buscando la atención del público. Can se espera que este incidente genere un debate más amplio sobre el papel de la comedia en la política actual.
La actualidad nunca descansa. Un tercer intento de magnicidio ha ocurrido en EEUU en esta década, los tres contra la misma persona: el presidente Donald Trump. Con su popularidad cayendo aún más tras este intento de asesinato, no parece que el presidente despierte simpatías entre sus electores o compatriotas. No solo porque ya hayan intentado asesinarle tres veces.
Aunque lo que más llama la atención de esta situación es que Thomas Allen, además, también tenía un hobby. Desarrollar videojuegos. Al menos uno de estos videojuegos llegó a publicarse en Steam y, aunque no fue precisamente popular antes de su intento de magnicidio, ganó en popularidad una vez ocurrieron los hechos del pasado 25 de abril. Algo que ha llevado a que Valve tome acciones.
Un videojuego que ha causado polémica
Bajo el nombre de Cole Allen, en 20 de diciembre de 2018 publicó en Steam un juego llamado Bohrdom. Definido como «un juego de lucha atómico», es un juego de lucha asimétrico basado en modelos químicos donde tenemos que elegir jugar como un núcleo o un electrón e intentar esquivar los patrones de ataques del rival, o utilizar los patrones de ataque para acabar con él. Mezclando elementos de pinball y shoot ‘em up, el juego es básico, gráficamente poco elaborado y no demasiado divertido, es fácil entender porqué no consiguió destacar entre la marabunta de juegos en Steam.
Con apenas dos reseñas tras su lanzamiento, el juego quedó sepultado durante años entre las decenas de miles de videojuegos disponibles en la plataforma. Hasta que el intento de asesinato de Donald Trump trajo a la luz el juego. Lo cual le dio una nueva vida.
En poco más de 24 horas tras el atentado, el juego acumuló una cantidad significativa de ventas, lo cual se tradujo en algo más de 120 reseñas del juego. Siendo la mayoría de ellas comentarios jocosos sobre el intento de asesinato del presidente de EEUU, bromas sobre la relación entre el juego y los magnicidios, o comentarios políticos, muy pocas de ellas hablaron del juego en sí. Algo que llevó a que Valve retirara el juego de la tienda y bloqueara las reseñas realizadas posteriormente al 24 de abril.
Aunque Valve no ha emitido ninguna clase de comunicado al respecto, parece lógico que retiren el juego de la circulación cuando está realizado por un acusado de asesinato de una figura público de alto perfil. Especialmente cuando Valve tiene una política, desde 2019, que en caso de que una avalancha de reseñas que no se correspondan con el contenido del juego, se guardan el derecho de retirar las reseñas a partir de cierta fecha, o incluso retirar el juego hasta hablar con los desarrolladores. Algo ahora imposible por motivos evidentes.
Ahora mismo, es imposible comprar Bohrdom en Steam o en ninguna otra plataforma. Aunque es poco más que una curiosidad, ya que el juego no va a ganar ningún premio por su originalidad o calidad, demuestra dos cosas: cómo todo el mundo es más de aquello por lo que se conoce y cómo Internet va a convertir siempre todo en un chiste. Aunque no necesariamente le haga gracia a Valve.
Eric Kripke, el creador de la exitosa serie The Boys, ha manifestado en repetidas ocasiones su crítica hacia Donald Trump, utilizando la plataforma de su programa como una forma de expresar su descontento. En este contexto, el personaje de Homelander, interpretado por Antony Starr, ha emergido como una suerte de sustituto no oficial del expresidente, reflejando comportamientos y declaraciones que recuerdan a los de Trump en la vida real.
Homelander debería ser una exageración del presidente de EEUU
La serie ha sido reconocida por su aguda sátira sobre la corrupción del poder y la cultura de las celebridades, y Kripke ha sabido aprovechar esto para articular sus opiniones sobre la política contemporánea. Recientemente, en el episodio titulado Every One of You Sons of Bitches, Homelander hizo una perturbadora afirmación al declarar que es Dios, lo que provocó una reacción inmediata de Kripke, quien comentó que parece ser capaz de predecir los movimientos controvertidos del exmandatario.
Las sutiles y a menudo grotescas similitudes entre Homelander y Trump no son casuales. Kripke ha diseñado al personaje para que encapsule lo que él considera las obsesiones y las facetas más problemáticas del actual clima político, convirtiendo a la serie en un espejo oscuro de la sociedad actual. Con cada nuevo episodio, el showrunner continúa explorando estos temas, creando un diálogo no solo sobre el espectáculo en sí, sino también sobre la realidad política que muchos están viviendo.
La serie, disponible en Prime Video, ha capturado la atención de la audiencia no solo por su narrativa provocativa, sino también por su capacidad para reflejar y comentar sobre las circunstancias del mundo real de manera satírica. A medida que avanza la narrativa, queda claro que Kripke no se detendrá en su crítica, lo que hace que The Boys siga siendo una pieza relevante del discurso cultural contemporáneo.