Sylvester Stallone rechazó ser “embajador especial” de Donald Trump. “Le dije gracias y ciao”

Cuando Donald Trump volvió a ser elegido presidente de los Estados Unidos, lo hizo con una promesa: además de hacer América genial otra vez, haría que Hollywood también lo fuera. Y para ello, escogió a mano un batallón de “embajadores especiales” que harían las películas que a él le gustaría ver, como Mel Gibson, Jon Voight o Sylvester Stallone. Solo había un problema: no todos querían.

Stallone no está alone

Tal y como recuerda Stallone, la noticia le pilló de sorpresa al cien por cien: “Estaba viendo la televisión una noche y dijeron ‘Así que Stallone y Mel Gibson y Jon Voight serán…’, y yo dije ‘¿Qué? ¿Perdona? ¿De verdad?’. Porque si me hubieran preguntado desde el principio, habría dicho que no es posible”. Imagina prepararte para ir a dormir y darte cuenta de que eres el nuevo embajador de Hollywood a cargo de Trump.

El motivo por el que no quiso aceptar este “cargo” no fue necesariamente ideológico: “Hollywood es como los estados feudales. Tiene sus pequeños reinos. No vas y le dices a seis estudios cómo hacer las cosas. Y Mel y Jon, somos personas que hacen sus propias cosas”. Spoiler: para sorpresa de nadie, esto de los “embajadores de Hollywood” quedó en papel mojado. Una vez más.

De hecho, Stallone acabó llamando a Trump y diciéndole que no funcionaría: “Le dije gracias y ciao, porque es imposible. Hollywood funciona, y siempre evolucionará. Es una industria, y la gente de una industria no quiere escucharme hablar sobre finanzas”. No creáis que esto tiene que ver con una rebelión contra el presidente, porque es más bien lo contrario: lo califica como un “personaje mitológico”. Lo que hay que oir.

Donald Trump pide que las dos cadenas americanas más famosas dejen de emitir inmediatamente

Solo quedan 2 años y medio de aguantar esto. Donald Trump, en su supuesta lucha por mantener la libertad de expresión (o sea, la suya), ha pedido que ABC y NBC, dos cadenas que juntan 165 años de historia televisiva, dejen de emitir inmediatamente y pierdan sus licencias para hacerlo. ¿El motivo? Que ayer decidieron no echar su discurso a la nación que, se supone, debía interrumpir todas las emisiones. God Save América y eso.

Si no dicen lo que quiero, me enfurruño

No penséis que era un discurso para decir cosas realmente importantes a los ciudadanos: se trató de 25 minutos hablando de que China boicoteó las elecciones de 2020 que él no ganó, pero, por supuesto, sin evidencia de ningún tipo. Porque, o sea, no existe tal evidencia. Trump ha advertido que ABC y NBC forman parte de la conspiración y quieren continuar con el fraude electoral. “Todo lo que queremos es honestidad en nuestras elecciones y en las noticias”, ha afirmado tan tranquilo.

Tampoco es que el resto de canales se lo tomaran muy en serio. CBS emitió parte del discurso, pero advirtió a los televidentes de que mucho de lo que el presidente dice sobre ese tema es falso, pero lo cubren porque es noticia. Al fin y al cabo, como advirtieron, a nadie se le escapa que estas afirmaciones vienen justo antes de unas elecciones de mitad de mandato que ya se preveen absolutamente catastróficas para la administración actual.

Aunque el presidente ya había amenazado antes a NBC y ABC, esta vez hay algo nuevo: han ordenado que ABC deje que la FCC renueve las licencias de sus 8 estaciones antes de tiempo para que el organismo, controlado por los republicanos, dictamine si ha servido al interés público. No hay que olvidar que Trump llamó personalmente al presidente de NBC para pedirle que despidiera inmediatamente a Jimmy Kimmel, y este decidió darle sopas con onda, así que la mala relación lleva años creándose y creciendo.

¿Qué va a pasar ahora? Nadie lo sabe. El presidente tiene todavía tiempo para desestabilizar del todo el panorama mediático estadounidense, y lleva camino de hacerlo, sobre todo si las elecciones, tal y como parece, le dejan en mal lugar. El fuego, parece decir, se ataca con fuego. Y han preparado todo un incendio gigante.

Donald Trump insulta al protagonista de ‘Star Wars’ después de una foto hecha con IA: “Un tipo enfermo y un lunático”

Si hay algo que no le gusta a Donald Trump (aparte de llevar un estilo de vida sano), es aniquilar a todo el que le lleva la contraria. De hecho, utilizando su poder ya ha acabado con Stephen Colbert, lleva camino de conseguirlo con Jimmy Kimmel y ahora va a por uno de los mayores activistas en su contra: el mismísimo Luke Skywalker. Durante meses, Mark Hamill ha luchado todo lo que ha podido contra Trump en redes sociales, y ahora, para el presidente, ha llegado a un límite. Su carencia de fe resulta molesta.

Yo soy tu presidente

Hamill, que claramente ha utilizado el arma del enemigo para intentar vencerle, subió una foto de Trump muerto en una tumba solitaria hecha, como no podía ser de otra manera, por IA. Como podrás imaginar, al equipo de redes de la Casa Blanca no le ha sentado bien y les ha faltado tiempo para llamarle “un tipo enfermo. Estos lunáticos de la Izquierda Radical no pueden quedarse quietos. Este tipo de retórica es exactamente la que ha inspirado tres intentos de asesinatos en dos años contra nuestro Presidente”. Algo me dice que no van a quedar para jugar al pádel este fin de semana.

En la imagen, Hamill acompañó el cuerpo sin vida de Trump con la expresión “If Only” (algo así como “Ojalá”), expresándolo mejor en el texto: “Debería vivir suficiente para ser testigo de su inevitable y devastadora pérdida en las elecciones de mitad de mandato, ser responsable de su corrupción sin precedentes, echado, condenado y humillado por sus incontables crímenes. Suficiente para darse cuenta de que será tratado como una desgracia en los libros de historia para siempre”. ¿Qué, creéis que el MAGA está deseando ver The Mandalorian & Grogu ahora?

Finalmente, Hamill borró el post en Bluesky y aclaró sus palabras: “Para ser mas claro: ‘Debería vivir suficiente para… ser responsable de sus… crímenes’. De hecho, estaba deseándole lo contrario de estar muerto, pero pido disculpas si la imagen os pareció inapropiada”. Al final, hubo paz en medio de la guerra. Bueno, más o menos.

Donald Trump exige a Disney que se cargue a Jimmy Kimmel. ¿El motivo? No le gustó un chiste

Donald Trump ha intensificado su pedido a ABC y Disney para que despidan al popular presentador Jimmy Kimmel. La disputa entre el expresidente de EE. UU. y el anfitrión de Jimmy Kimmel Live! ha cobrado fuerza en los últimos días, después de que Kimmel hiciera un comentario sobre Melania Trump que muchos consideraron inapropiado.

El chiste era bueno, honestamente

El conflicto surgió a raíz de un chiste realizado por Kimmel, en el cual insinuó que Melania Trump podría convertirse en viuda antes de la cena de los corresponsales de la Casa Blanca. Este tipo de comentarios ha resonado negativamente en la esfera política y mediática, exacerbando las tensiones entre Trump y Kimmel. El chiste, que se hizo en un contexto humorístico, fue interpretado por Trump como un ataque a su familia, lo que llevó al expresidente a hacer un llamado directo a la cadena y a su empresa matriz.

En respuesta a la controversia, Trump ha utilizado plataformas sociales para manifestar su descontento y solicitar acciones concretas contra Kimmel. “Es inaceptable que se permita que un presentador haga chistes sobre la tragedia personal y el sufrimiento de otros. ABC y Disney deben actuar“, afirmó Trump. Su llamado se produce en un clima donde las celebridades y figuras públicas a menudo son objeto de controversias por sus comentarios en televisión.

La controversia también ha puesto de relieve la delicada relación entre la política y el entretenimiento, un fenómeno que ha crecido en prominencia en la era de las redes sociales. Mientras tanto, el programa de Kimmel sigue siendo un espacio relevante para la sátira política, y la situación ha aumentado el interés en la próxima emisión del espectáculo. Con este trasfondo, los analistas opinan que el conflicto podría intensificarse a medida que las partes involucradas continúan buscando la atención del público. Can se espera que este incidente genere un debate más amplio sobre el papel de la comedia en la política actual.