Más de la mitad de los estadounidenses fueron al cine el año pasado, pero por los pelos

Los Premios de la Academia, que se celebran anualmente para reconocer las mejores películas del año, se aproximan en un momento en que el consumo de cine se encuentra en evolución. Una encuesta reciente realizada por el Pew Research Center revela que solo un 53% de los estadounidenses afirmaron haber asistido a una sala de cine en el último año, lo que podría ser indicativo de un cambio en los hábitos de entretenimiento en la población.

La mitad del cine, ¿es ci?

La encuesta, llevada a cabo en el verano de 2025, refleja no solo la preferencia por el consumo de contenido en plataformas digitales, sino también un posible desafío para la industria cinematográfica que se enfrenta a la competencia de servicios de streaming y una amplia variedad de opciones de entretenimiento en el hogar. La tendencia de disminuir la asistencia a cines podría influir en la manera en que se desarrollan los eventos de premiación, incluidos los Oscar, que han dependido históricamente de la taquilla y de la visibilidad en grandes pantallas.

A pesar de la caída en la asistencia a cines, cabe destacar que el amor por el cine sigue presente en la cultura estadounidense. Este hecho pone de relieve la importancia de los Premios de la Academia como una celebración no solo de las películas que han aterrizado en las pantallas, sino también de la realización artística y el talento que esas producciones traen consigo. Sin embargo, quizá la industria deba reconsiderar su enfoque para atraer a un público que busca experiencias diferentes y que se siente cada vez más inclinado a disfrutar del cine desde la comodidad de su hogar.

Con la ceremonia de los Oscar a la vista, observadores de la industria y aficionados al cine estarán atentos a cómo se adaptan las producciones a las nuevas dinámicas del consumo audiovisual. Los desafíos son claros, pero también lo son las oportunidades que surgen en esta evolución del panorama cinematográfico.

Estados Unidos puede estar a punto de una catástrofe cibernética

Las potencias hostiles, incluidas China y Rusia, están intensificando sus operaciones cibernéticas, lo que representa una amenaza significativa para la infraestructura crítica de Estados Unidos. Según informes, Beijing no solo está robando información, sino que también ha estado plantando herramientas y manteniendo acceso en sistemas clave, lo que le brinda la capacidad de presionar a EE. UU. en el futuro. De manera similar, Rusia ha estado sometiendo a prueba la infraestructura crítica estadounidense a través de operaciones cada vez más sofisticadas, recopilando información e incluso apoyando actividades criminales.

Que vuelva la seguridad

Por su parte, Irán y Corea del Norte están aumentando sus ataques disruptivos que impactan a hospitales, escuelas y gobiernos locales. La amenaza global de ciberataques no muestra signos de desaceleración, conforme la capacidad de ciberseguridad de Estados Unidos se encuentra bajo presión. La colaboración entre el sector público y privado también ha disminuido, a la vez que las agencias federales sufren de falta de liderazgo estable.

La Agencia de Seguridad de Infraestructura y Ciberseguridad (CISA) enfrenta desafíos críticos, incluidos la pérdida de aproximadamente un tercio de su fuerza laboral y un financiamiento inestable. Expertos piden que el Senado confirme rápidamente un liderazgo permanente para la CISA y que se establezcan presupuestos sostenidos para poder abordar las amenazantes situaciones cibernéticas en aumento.

Además, la falta de un embajador para ciberespacio y política digital en el Departamento de Estado ha dejado a Estados Unidos en una posición vulnerable para enfrentar el autoritarismo global. Se insta a la administración a nominar a un nuevo embajador que represente los intereses estadounidenses en la configuración de normas cibernéticas internacionales y en el fortalecimiento de la capacidad de los aliados.

En resumen, se requiere una acción efectiva y bipartidista para evitar una catástrofe cibernética en Estados Unidos, así como para restaurar la confianza y la coordinación entre los sectores público y privado en el ámbito de la ciberseguridad.