El reciente cierre de servidores para Battlefield: Bad Company 2 por parte de EA ha reflejado la falta de soporte real para comunidades de jugadores, un fenómeno que ha ido en aumento desde la eliminación del navegador de servidores en títulos de la saga Battlefield a partir de 2013 con Battlefield 4. Esta medida ha impactado drásticamente la preservación de juegos antiguos, ya que las funcionalidades de los navegadores de servidores no solo ofrecían una mayor variedad en las partidas, sino que también facilitaban la construcción de comunidades de jugadores.
Battlefield: Bad Company 2 nunca morirá
Con la llegada de Project Rome, una modificación creada por fans, los jugadores de Battlefield: Bad Company 2 han podido acceder a servidores comunitarios activos a pesar del cierre oficial del juego. Esta iniciativa ha permitido que la actividad en este clásico FPS se mantenga en el tiempo, mostrando que hay un considerable apetito por experiencias más personalizadas y menos reguladas. Sin embargo, la dependencia de modificaciones de terceros resalta la falta de apoyo oficial a largo plazo por parte de EA.
Aunque Battlefield 6 introducirá un navegador de servidores a través de su editor de niveles Portal, muchos jugadores aún no tendrán control real sobre estos servidores. Esto significa que, a diferencia de las experiencias democratizadas del pasado, la sostenibilidad del juego estará en gran medida bajo el control de EA, lo que limita la capacidad de las comunidades para gestionar sus propios entornos de juego.
Con la reintroducción de navegadores de servidores en el ámbito de los disparos en primera persona, surge la pregunta sobre si otros títulos, como Call of Duty, sentirán la presión para adaptar sus sistemas de matchmaking y considerar un modelo más abierto que potencie la longevidad y preservación de sus juegos, algo que ahora parece más necesario que nunca.