¿Cuál es la máxima velocidad que has sentido nunca jugando a un videojuego? Quizá estés pensando en F-Zero, un Mario Kart a 200 cc por la Senda Arcoiris, las locuras de Forza o Need For Speed… Pero en 2003 hubo un juego cuya velocidad ahora ni siquiera se puede replicar. ¿Lo mejor? No era ni siquiera un juego de rallys, karts o coches a toda velocidad, sino de camiones. Su título, Big Rigs: Over The Road Racing, considerado uno de los peores títulos de la historia y repleto de bugs, pero con un premio que solo este desastre podía conseguir.
¡Mátame, camión!
Para entender cómo un juego como este acabó apareciendo todas las listas de juegos más delirantes jamás hechos, hay que fijarse en su productora, Stellar Stone, aparentemente de Santa Mónica, en California, pero que dejaba que todos sus juegos se hicieran en países de Europa del Este como, por ejemplo, Ucrania. Tú creías que estabas jugando a algo orgullosamente americano y en realidad lo había hecho un tal Dimitri en Kiev. Ese fue el caso de Big Rigs, que, cuando llegó a sus manos, ya estaba completo y ni siquiera al jugarlo y ver que estaba repleto de bugs pudieron hacer nada.
Imagina la situación: tienes entre manos un absoluto dislate pero como lo han programado en Ucrania no puedes mandar cambios. Lo que tienes es lo que hay. Para su director, el juego estaba todavía en una versión pre-alpha, lo que no impidió que el 20 de noviembre de 2003 se viera en las estanterías de las tiendas. Tanta vergüenza le dio a Sergey Titov, el dueño de la distribuidora, que se ofreció a cambiar el juego por cualquier título de Activision Value. Lo hicieron veinte personas que no sabían qué hacer con Big Rigs.
Y sin embargo, pese a tener unas notas terribles por parte de la industria (en Metacritic tiene un 6 sobre 100), tener errores en los controles del camión, bugs que afectaban al movimiento de los enemigos, las físicas del juego y las colisiones, y apenas poderse jugar, Big Rigs ha pasado a la historia de todos aquellos que buscan una experiencia totalmente diferente (aunque eso no sea bueno). Y es que, como parte de estos errores, podías hacer que tu camión fuera a una rapidez mayor a la que jamás llegará a experimentar ningún ser humano.
¡KITT, activa la super-velocidad!
Según se ha comprobado, los desarrolladores se olvidaron por completo de poner un límite a la velocidad que tu camión podía tomar yendo marcha atrás, a lo que hay que sumar otro error: el camión aceleraba de manera exponencial, llegando a una velocidad máxima de 19,7 undecillones de kilómetros por hora. O lo que es lo mismo: la capacidad de recorrer todo el espacio conocido por el ser humano en apenas un milisegundo. Es para tanto, que básicamente nada más acelerar podías ganar la partida de manera inmediata, porque el juego detectaba que el camión se había vuelto omnipresente y había pasado por todos los checkpoints al mismo tiempo.

A su favor hay que decir que en noviembre de 2003 lanzaron un parche para solucionar uno de los problemas más graves del juego: el oponente no se movía ni corría contra ti en ningún momento, así que ganar era cuestión de tiempo. Con el parche sí que se ponía a correr… pero se paraba justo antes de la línea de meta. A nadie le importó demasiado, porque era solo un error entre muchos: las colinas se subían y bajaban sin perder ni ganar velocidad, podías caer en el vacío al salir del mapa del juego… En fin, un desastre tan absoluto que casi sorprende que haya podido batir un récord, aunque sea por casualidad. Eh, ¿en qué otro juego se puede superar la velocidad del sonido sin despeinarse y llegar a las aristas del universo en tan solo un milisegundo? Para que luego digan que los bugs no valen de nada.