Estamos acostumbrados a leer noticias sobre empresas de videojuegos que despiden trabajadores sin que les tiemble el pulso, pero no tanto a trabajadores que deciden irse en masa. Imagina cómo tiene que estar la cosa para decidir, activamente, que estás mejor sin trabajo. Es lo que ha pasado con Annapurna, cuyos 25 desarrolladores decidieron marcharse al mismo tiempo, marcando todas las banderas rojas posibles sobre el estudio. Sin embargo, no parece que les haya puesto en un aprieto a la hora de seguir haciendo sus títulos.
La purga de Annapurna
Aunque la preocupación real de ninguno de nosotros debería ser el bienestar de los juegos anunciados (y sí el de los trabajadores que decidieron marcharse), es inevitable preguntarse qué pasa con títulos como Blade Runner 2033: Labyrinth, que iba a suponer el primer videojuego de la franquicia en 25 años. Pues, aparentemente… nada. Todo sigue como estaba. No hay ningún problema. Oceanía siempre había estado en guerra con Eurasia.
Y eso que Chelsea Hash, la directora del título, fue una de las que se negó a seguir adelante junto con el resto de los desarrolladores que estaban llevándolo a cabo, así que es difícil imaginar que alguien en Annapurna tenga ahora mismo la suficiente sangre fría como para hacer como que no ha pasado nada y seguir adelante con otras personas a los mandos, pero es lo que está pasando.
Más o menos, porque el representante de Annapurna le ha dicho a IGN que “La situación es desconcertante, pero ahora estamos centrados en seguir adelante… Tenemos una gran afluencia de aplicaciones de trabajo de calidad y estamos emocionados por construir un equipo apasionado por contar historias originales que no se cuentan en ningún otro sitio. PD: Estamos contratando”. ¿Sabéis cuándo teníais un equipo apasionado? Antes. Se fueron. Es para darle una vueltita.