La serie El cuento de la criada concluyó su emocionante recorrido tras seis temporadas, generando reacciones mixtas entre los fanáticos. Este final, que llega en un contexto donde otras series como The Last of Us y Hacks también cierran sus temporadas, ha tenido que lidiar con expectativas elevadas, considerando su relevancia dentro del panorama televisivo actual.
Un final que podría haber dado de mucho más
El episodio final, escrito por Bruce Miller y dirigido por la protagonista Elisabeth Moss, ha sido señalado por su tono ambiguo y la forma en que algunos diálogos parecen forzados para conectar con la novela original. Esta ejecución ha generado críticas sobre su efectividad narrativa, ya que se percibe una falta de profundidad emocional que ha dejado a muchos espectadores indiferentes, incluso a aquellos que son proclives a emocionarse fácilmente.
A lo largo de la serie, algunos episodios han destacado por su gran impacto, mientras que otros han sido considerados decepcionantes, lo que ha creado una relación ambivalente con la obra. En este sentido, el final no se aleja de esta tendencia, presentando momentos emotivos pero también resoluciones bastante suaves, un contraste notable después de la agitación en la cúpula de Gilead en los episodios anteriores.
Además, el final trae consigo una referencia a la novela original, sugiriendo que June, la narradora, debería escribir su historia, un eco de las discusiones que giran en torno a la autoría del manuscrito. Esto lleva a una conclusión que, aunque intenta ofrecer una puerta abierta hacia el futuro y una secuela en The Testaments, resulta en una ejecución que no satisface las altas expectativas previamente establecidas.