Jurassic World: Dominion, película de Colin Trevorrow, parte de la franquicia de Jurassic Park, ha recaudado 1.671 millones de dólares, consolidándose como un fenómeno comercial en Hollywood que refleja una creciente demanda de dinosaurios en la pantalla grande.
A pesar de las críticas sobre la falta de originalidad en las propuestas actuales, los números de taquilla indican que los espectadores quieren más aventuras prehistóricas, lo que ha llevado a que esta secuela se convierta en una de las máquinas más lucrativas del cine contemporáneo.
Jurassic Park siempre gana
Dos décadas después del icónico intento de John Hammond de abrir un parque temático, la historia de Jurassic World finalmente toma forma en la isla Nublar, donde criaturas renacidas y nuevos híbridos son la principal atracción para millones de visitantes anuales.
Sin embargo, la trama también refleja una condena a la codicia inherente en la creación de un parque de este tipo, evocando la crítica de la película original y mostrando las consecuencias de la mercantilización extrema.
A pesar de su éxito comercial, la película ha recibido críticas mixtas, especialmente en comparación con la obra maestra de Steven Spielberg. Se argumenta que Trevorrow no logra capturar el sentido de maravilla que caracterizó a la primera entrega, resultando en una narración considerada esquemática y personajes intercambiables.
Las actuaciones de Chris Pratt y Bryce Dallas Howard, aunque efectivas, no consiguen elevar el material en su conjunto, mientras que los efectos visuales, aunque presentes, no destacan de manera notable.
La sensación de estar ante un espectáculo que pierde fuerza progresivamente ha llevado a que muchos críticos coincidan en que, aunque disfrutable por momentos, esta secuela carece de la magia que hizo de la película original un clásico atemporal.
A medida que el interés por los dinosaurios continúa, queda la pregunta de qué dirección tomará la franquicia en el futuro y si será capaz de recuperar el esplendor del pasado.