A pesar de ser la reina de la comida rápida, McDonald’s no siempre ha acertado en los nuevos menús que ha propuesto a los clientes. Claro, no es lo mismo un trozo de pollo empanado que un sándwich de langosta (el horrible McLobster) o comer perritos calientes en un sitio donde no pintan nada (McHotDog). Pero ninguno de los extraños experimentos de la hamburguesería más popular del mundo puede igualarse con el fracaso más grande de su historia. Tanto, que pocos han oído hablar de él: la Hula Burger.
Aberración contra aberración
Vámonos hasta 1961. Si habéis visto la película ‘El fundador’ sabréis que Ray Kroc, un vendedor a domicilio, compró la franquicia McDonald’s de manos de sus verdaderos creadores, los hermanos Richard y Maurice, tras siete años ayudándoles a hacer crecer la franquicia. Así, este hombre se convirtió en el líder de la empresa y anunció que todas las decisiones tendrían que pasar por él. De hecho, aunque sus técnicas no eran éticas en absoluto, es al que se le debe la fama del restaurante.
Aunque no todas sus ideas fueron buenas, claro: dos años después de comprar McDonald’s, una tienda en Ohio empezó a mostrar una caída en ventas evidente. ¿El motivo? La temporada de Cuaresma en una población muy religiosa que, durante cuarenta días, no podía comer prácticamente ninguno de los menús que ofrecía la franquicia. El dueño del local, Lou Groen, no estaba dispuesto a quedarse en bancarrota sin luchar, y creó su propia hamburguesa, una que aún sobrevive hasta nuestros días.

Cogió un trozo de pescado, lo empanó y lo puso entre pan y pan: había nacido el Filet-o-fish (aunque aún sin su icónico nombre en inglés). El negocio se recuperó y a Groen le pareció tan buena idea que intentó llevarlo hasta las altas esferas. Sin embargo, cuando llegó la hora de que Kroc lo aprobara, lo que hizo en su lugar fue reírse de él diciendo “¡Siempre vienes con un montón de mierda! ¡No quiero que mis tiendas apesten con el olor del pescado!”
Somos una piña
¡Claro! ¿Quién iba a querer comprar un filete de pescado entre dos panes de hamburguesa? ¡Eso no tenía ningún sentido! Y para probarlo, lo batiría en duelo con el nuevo snack que había creado: la Hula Burger. La ganadora continuaría en el menú y la otra sería eliminada para siempre. Spoiler: si no véis la Hula Burger por ahí es por algo.
Poner piña en la pizza o no es un debate bastante habitual en Internet que no suele tener solución clara (la Hawaiana existe por algo), pero este parece más claro: una hamburguesa con queso en la que la carne se cambia por un trozo de piña a la parrilla. Apetece, ¿verdad? Por supuesto que no. Ni ahora, ni en 1963. En la tienda donde se hizo la prueba, 350 personas eligieron el filete de pescado, y muchas, muchísimas menos se decantaron por la otra aberración.
Tras la prueba, Roy Kovac se dio por vencido y puso el filete de pescado en el menú habitual, donde, para sorpresa de muchos, sigue. De hecho, el anuncio en 1965 lo nombraba “El pez que te atrapa a la gente”. Es verdad que en España no es popular, en el mundo se compran 300 millones a lo largo del año, así que algo tendrá el agua -o, más bien, la hamburguesa de pescado- cuando la bendicen.