Cualquier fan del anime conoce una triste realidad. Prácticamente ningún anime ha tenido una versión de imagen real aceptable. No en occidente. En Japón existen adaptaciones bastante buenas, pero esas rara vez llegan hasta nuestras tierras. Y cuando los encargados de adaptar los animes son occidentales los resultados suelen ser terribles.
¿Por qué? Porque rara vez se respeta lo que hace especial al anime. Al verse como algo infantil y tonto, suele buscarse la manera de darle una vuelta. De darle un tono más serio, oscuro o adulto. Lo cual nos ha dado desastres como las películas de Dragon Ball o Ghost in the Shell, o la serie de Mobile Suit Gundam. Porque de la película de Netflix de Death Note preferimos ni hablar.
Pero eso no significa que no haya buenas adaptaciones a imagen real. Incluso en occidente. Porque un anime ha conseguido romper esa maldición y ser exactamente lo que, al menos una parte de los fans, esperaba. Consiguiendo incluso encandilar a un público que no ha visto el anime y que ha encontrado en ella una serie interesante, emocionante y con mucho corazón. Esa es One Piece. Una serie que parece incapaz de fallar el tiro, no importa a qué medio se adapte.
One Piece tiene una virtud: sabe ser mamarracha y apasionada
One Piece es una buena adaptación porque se atreve a ser todo lo que no suelen ser esta clase de adaptaciones: fiel al material original. Es un poco mamarracha, un poco absurda y a veces sus actores parece que van vestidos con un cosplay. Y es como debe ser. Porque el universo de One Piece no es el nuestro y no podemos pretender que lo sea.
En entender el humor de la serie, sus particularidades códigos estéticos y cómo un punto de extrañeza le sienta bien es por lo que la serie ha funcionado bien entre el público. No sólo quienes siguen el anime. Porque la mayor virtud del live action de One Piece es cómo ha conseguido interesar incluso a personas que nunca han visto el anime. Algo absolutamente normal, siendo un anime con más de un millar de episodios en su haber y que, llegados este punto, es difícil de seguir para la mayoría.
En ese sentido, esa es la otra gran virtud de la serie de imagen real de One Piece. Ser una excelente puerta de entrada para la franquicia. Algo en lo que, parece, va a seguir extendiéndose.
Un vistazo previo dentro de poco para una temporada con enjundia
Aunque Netflix aún no había anunciado cuando podríamos ver más de esta serie de acción real, sí había dicho que habría segunda temporada. Los rumores apuntaban que tendríamos que esperar hasta 2026, pero finalmente podremos hacerlo mucho antes. Este 2025. Y de hecho, antes de acabar el mes. Porque en el evento en vivo Tadum habrá una preview de la segunda temporada el próximo 31 de mayo.
Con la nueva temporada habiendo comenzado su producción el julio del año pasado, es de esperar que ya haya acabado hace tiempo. Por eso no debería extrañarnos si acaba teniendo un lanzamiento completo mucho antes de lo que esperamos.
Además, la segunda temporada no se va a quedar corta en cuanto material que va a cubrir. Aunque sin duda para los fans siempre podría haber más. Porque comenzando por el arco de Loguetown, llegará hasta el arco de isla de Drum. Lo cual supone alrededor de 33 capítulos del anime original. Menos que la primera temporada, que cubrió alrededor de 48 capítulos (del arco de Romance Dawn hasta el arco de Arlong Park), pero aun así, una cantidad más que aceptable de episodios.
Eso no quita para que, para llegar a adaptar toda la obra original, necesitarán o aumentar el ritmo o aceptar que les llevará muchas temporadas. Asumiendo que cada temporada adapte seis arcos y que no adapten los arcos que no están en continuidad del manga, aún les llevaría otras cuatro temporadas alcanzar al anime. Una cifra nada escandalosa, pero que en una época donde las cancelaciones de series vuelan, suena difícil de conseguir.
Nada que temer aquí para el futuro de One Piece
En cualquier caso, hay pocos motivos para temer. La primera temporada funcionó muy bien y la serie se adentra en arcos mucho más intensos y con personajes mucho más definidos que su primera temporada. Por lo cual no debería tener problema en seguir manteniendo su ímpetu en el futuro.
Si One Piece, la serie de imagen real, logrará dar alcance al manga y al anime está por ver. Especialmente cuando el propio Echiiro Oda está pensando ya en el cierre de la historia. Pero lo que sí está claro es que One Piece es, contra todo pronóstico, una de las mejores adaptaciones a imagen real que ha tenido un anime. Y eso no parece que vaya a cambiar con esta segunda temporada.