Todd Howard, el director de Bethesda, ha compartido novedades sobre el desarrollo de The Elder Scrolls VI, afirmando que el proceso es considerablemente más fluido en comparación con el de Starfield, especialmente en sus momentos más problemáticos. Según sus declaraciones en una reciente entrevista con IGN, el equipo está contando con builds jugables que funcionan diariamente, lo que les permite enfocarse en añadir contenido en lugar de lidiar constantemente con problemas técnicos, una situación que afectó al desarrollo de Starfield durante años.
De todo se aprende
La mejora en la eficiencia del desarrollo se debe en gran parte al nuevo motor Creation Engine 3, que ha reducido la cantidad de bugs y ha optimizado el flujo de trabajo del equipo. Howard explicó que las lecciones aprendidas durante la creación de Starfield han sido clave para la producción de esta nueva entrega, integrando feedback de los jugadores y mejoras en las herramientas utilizadas por el estudio. Esta evolución en la tecnología interna ha permitido que el equipo avance de manera más predecible, con tareas de diseño y narrativa progresando sin complicaciones.
Aunque los avances son prometedores, Howard también ha indicado que el lanzamiento de The Elder Scrolls VI aún está lejos, probablemente sin una fecha de lanzamiento prevista para 2026 ni 2027. Este tiempo adicional sugiere que Bethesda está comprometida a desarrollar un juego que no solo cumpla con las expectativas, sino que también esté libre de los inconvenientes experimentados con Starfield.
Además, hay indicios de que nuevos desarrolladores, quienes trabajaron previamente en Starfield, se podrían incorporar al equipo de producción de The Elder Scrolls VI. Este fortalecimiento del equipo podría contribuir aún más a la estabilidad y efectividad del desarrollo. La paciencia parece ser la mejor virtud en este momento, mientras los fanáticos esperan con ansias el regreso de la saga.