En medio de una tormenta de polémica, Build A Rocket Boy, el desarrollador detrás de MindsEye, se encuentra en una encrucijada crítica. La compañía, dirigida por el ex ejecutivo de Rockstar Leslie Benzies, ha enfrentado graves problemas desde el lanzamiento de su juego, que recibió críticas abrumadoramente negativas. Ahora, Benzies ha decidido tomar un “licencia temporal” mientras se intensifican las acusaciones de desconfianza y mala gestión dentro del estudio.
Es imposible hacer un buen juego cuando te sabotean
Un reciente informe de GamesIndustry.biz revela que la instalación abrupta de un software de monitoreo de empleados, Teramind, ha generado incomodidad entre el personal. La dirección solo admitió su implantación tras ser descubierta, creando un ambiente de desconfianza. Según los líderes del estudio, esta medida directa está “vinculada al éxito de MindsEye” y se espera que sea retirada en un plazo de tres meses.
El estudio sostiene que ha sido víctima de una campaña de sabotaje que dañó tanto su reputación como la recepción del juego. Sin embargo, numerosos empleados anónimos han compartido testimonios de caos en el desarrollo, citando cambios de última hora y una presión constante para agregar características nuevas, lo que resultó en un producto final insatisfactorio. Algunos ex-empleados han manifestado que la dirección no escuchaba las recomendaciones del talentoso equipo a su disposición, lo que ha llevado a la mala forma del juego.
Las críticas han sido severas, con una evaluación previa que catalogó a MindsEye como uno de los peores juegos de 2025. A pesar de algunos intentos de resurgimiento, como la reciente actualización que mejoró su puntuación en Steam, ex-desarrolladores como Ben Newbon advierten que el juego sigue siendo “extremadamente aburrido” y que la falta de escucha de la dirección hacia su equipo ha sido un factor crítico en su fracaso.
Los ojos de la industria están puestos ahora en cómo Build A Rocket Boy maneja esta crisis, ya que muchos especulan que el futuro de la compañía y su reputación profesional penden de un hilo.