BioWare ha anunciado cambios significativos en sus operaciones tras los decepcionantes resultados de su último lanzamiento, Dragon Age: The Veilguard, que captó la atención de 1.5 millones de jugadores, muy por debajo de los 3 millones esperados por EA. En un comunicado, Gary McKay, gerente general de BioWare, comentó que el estudio está “cambiando la forma en que construimos juegos” para garantizar los más altos estándares de calidad.
El problema: las expectativas irreales de la empresa
Dentro de esta reestructuración, un equipo central de BioWare está ya trabajando en el próximo título de Mass Effect, mientras que otros miembros del estudio están siendo reubicados en diferentes equipos de EA. Sin embargo, aún no se ha confirmado si hubo despidos asociados con estos cambios. La directora de The Veilguard, Corinne Busch, ha dejado la compañía, lo que añade incertidumbre a la situación actual del estudio.
McKay añadió que, dada la etapa inicial de desarrollo del nuevo Mass Effect, el estudio no requiere el apoyo completo de todo el personal. Este movimiento busca transformar a BioWare en un estudio más ágil y enfocado en la creación de RPGs memorables. “Apreciamos su apoyo mientras construimos un nuevo futuro para BioWare”, afirmó McKay en el mismo comunicado.
A pesar de algunos éxitos destacados, como Dragon Age: Inquisition, BioWare ha enfrentado una serie de fracasos en los últimos años, incluyendo Mass Effect: Andromeda y Anthem, juegos que no lograron cumplir con las expectativas de los fans. Con el lanzamiento del Mass Effect Legendary Edition en 2021, el estudio recibió críticas positivas, pero los desafíos persistentes parecen haber llevado a una necesidad urgente de revisión interna.
En este contexto, queda por ver cómo afectarán estos cambios estructurales al desarrollo de futuros títulos y si podrán recuperar la confianza de los jugadores, en un momento en el que la competencia en la industria de los videojuegos es intensa.