En lo que muchos jugadores esperaban con ansias, se lanzó recientemente una nueva pelea de jefe en Elden Ring llamada Nightreign, que ha sorprendido a la comunidad al resultar más fácil que la anterior, Everdark Adel. Este cambio de dificultad ha sido notable, especialmente dado el contexto de las críticas que recibió el juego por su difícil curva de aprendizaje al momento de su lanzamiento.
Esperaban más intensidad en este nuevo jefe
El gran aliciente para esta nueva batalla es una reliquia que aumenta el poder de ataque en un 5% por cada prisionero de evergaol derrotado. Esta reliquia fue introducido tras vencer al jefe anterior y ha sido adoptado rápidamente por los jugadores. Debido a este nuevo sistema, muchos han encontrado que la lucha contra Nightreign se vuelve más manejable, a medida que cada encuentro exitoso no solo proporciona un buff permanente, sino que también se multiplica con otros efectos.
Los jugadores que han logrado derrotar a seis bosses de gaol han reportado incrementos de daño de más del 30%. Aunque los límites de tiempo y recursos en cada ejecución de Nightreign pueden restringir a los jugadores a unas pocas peleas, la posibilidad de acumular este buff ha hecho que muchos opten por correr varios gaols antes de enfrentarse al nuevo jefe, lo que además les recompensa con runas.
A pesar de la habilidad de esta reliquia, no se puede equipar múltiples de ellos que proporcionen el mismo efecto. Sin embargo, se puede combinar con otras reliquias para potenciar aún más el daño. Esta estrategia parece ser una respuesta directa a las críticas de dificultad que el juego recibió en su lanzamiento, lo que sugiere que FromSoftware ha estado atento a las quejas de la comunidad.
Con estas novedades, Elden Ring continúa evolucionando y adaptándose a su apasionada base de jugadores, que ahora tiene nuevas tácticas y desafíos que enfrentar en su camino hacia la victoria.