Michael, el biopic basado en la vida de Michael Jackson, promete ser una de las grandes películas del año. No le faltan motivos. Jackson es una figura emblemática del pop, con grandes polémicas y que, en un momento dado de su carrera y durante más de dos décadas, tuvo una importancia capital para la música. Declarar que su importancia es equivalente a la de Los Beatles quizás sea exagerado, pero no se quedaría muy lejos de la realidad.
Con un presupuesto que ronda los 200 millones de dólares, en Lionsgate Films tienen una fe absoluta en que puede ser una de las películas del año. Por eso han contado con uno de los directores más emblemáticos que tiene hoy Hollywood. Un hombre que no firma las películas con más renombre, pero que sabe generar dinero, hacer una película estilosa y sobre todo, que tiene una gran experiencia haciendo que la música y la imagen mariden a la perfección. Porque si un hombre puede hacer este trabajo, ese es Antoine Fuqua.
Sus orígenes de videoclip
Nacido en 1965 en Pittsburgh, Pennsylvania, Antoine Fuqua no comenzó soñando con dirigir películas. Primero estudio ingeniería eléctrica, esperando que eso le abriera las puertas de pilotar jets en el ejército. ¿Qué es lo que hizo que cambiara de opinión? Dos cosas. Por una parte, el cine de Akira Kurosawa, y particularmente, los guiones de su colaborador habitual, Shinobu Hashimoto, que le hizo darse cuenta del valor de la justicia, el sacrificio y el honor. Por otra parte, una adolescencia en un barrio problemático, rodeado de violencia, y un profesor que le guio hacia el arte para alejarlo de ella, descubriéndolo que existía otro mundo posible para él.
Su carrera como director empezó en Propaganda Films. Fundada en 1986, esta fue la compañía de producción más importante de los 90s y los 00s. Especializada en videoclips y anuncios de televisión, creó una ruta para que profesionales se pulieran y crearan las mejores producciones posibles. Comenzaban haciendo videoclips, después pasaban a hacer anuncios de televisión y, con un portafolio de producciones ya hechas, daban el salto a dirigir sus propias películas. Teniendo enormes casos de éxito como David Fincher, Michael Bay, Michael Gondry, Spike Jonze, Zack Snyder, Gore Verbinski o el propio Antoine Fuqua.
Empezó dirigiendo videoclips en los 90s y no dirigió videoclips para cualquiera. Entre sus clientes estaban Prince, Stevie Wonder y Toni Braxton, pero hubo un videoclip en particular que le puso en el ojo del huracán. En 1995 dirigiría el videoclip de Gangsta’s Paradise de Coolio, donde actuaba una extremadamente popular Michelle Pfeiffer, y que se utilizaría para promocionar la siguiente película de Jerry Bruckheimer: Mentes peligrosas. Una de las películas más taquilleras y populares del año.
Tras esto, el camino estaba claro. Y se preparó para dar el salto al cine. Algo que hizo con éxito, aunque no sin su dosis de tropiezos.
Un hombre en el que invertir
Sus primeras dos películas, Asesinos de reemplazo y Bait, no fueron precisamente éxitos de taquilla. Siendo la segunda de ellas un absoluto fracaso. Pero también fueron películas baratas que le permitieron firmar una tercera, que sí estallaría en popularidad. En 2001 estrenó Training Day, una perfecta mezcla entre thriller policiaco y película de acción, demostraría cuáles son las mejores cualidades de Antoine Fuqua: una increíble capacidad para rodar acción, una impecable puesta en escena y una excelente dirección de actores. Especialmente, cuando ese actor es Denzel Washington.
En los siguientes doce años estrenó películas que fueron éxitos de taquilla y crítica como King Arthur, Shooter y Southpaw. Sin arrasar ni en taquilla ni en crítica, consiguieron establecerse en un perfecto equilibrio: gustaban tanto a los críticos como al público como para tener unos presupuesto más que decentes y no solo recuperarlos, sino también doblarlos. Consiguiendo pingues beneficios mientras daba prestigio a sus productores. Algo que le dio la oportunidad de hacer la película que originaría la trilogía que le ha terminado de encumbrar al estrellato: The Equalizer.
Estrenada en 2014 y basada en una serie de los 80s del mismo nombre, la premisa es sencilla. Un exmarine se ve involucrado en situaciones peliagudas con la mafia y se asegura de que los mafiosos dejen de existir en este mundo para siempre. Con Denzel Washington como protagonista, la película es violenta, frenética y cargada de emoción. Razón por la cual, con un discreto presupuesto de alrededor de 70 millones, consiguió recaudar algo más de 190 millones.
Esto ha llevado a otras dos películas de la franquicia, estrenadas en 2018 y 2023. Siempre poniendo en el centro su excelente ojo para la acción, la puesta en escena y la tremenda presencia de Denzel Washington, las películas nunca han fallado en taquilla. Siempre entre los 60 y 70 millones de presupuesto y haciendo alrededor de 190 millones, han conseguido algo tremendamente inusual en el mundo del cine: mantenerse consistente en el tiempo y no perder poder de tracción con el paso de las entregas. Algo de lo que solo puede darse aires otra franquicia muy apreciada del cine de acción reciente como es John Wick.
Ahora Fuqua estrena Michael, el biopic sobre Michael Jackson. Aunque la crítica está dividida sobre su acercamiento al mismo, obviando todo lo relacionado a sus acusaciones de pedofilia, una cosa está clara: es una película repleta de estilo y que sabe cómo utilizar la música. ¿Será eso suficiente para atraer al público y justificar su presupuesto de 200 millones de dólares? Eso aún está por ver. Pero Fuqua ha demostrado que, si alguien puede hacerlo, es él.