La trilogía de Regreso al futuro ha dejado una huella perdurable en la cultura pop, en gran parte gracias a la elección de Michael J. Fox como el protagonista. Inicialmente, Eric Stoltz fue seleccionado para interpretar a Marty McFly, pero su desempeño no cumplió con las expectativas de los creadores, Robert Zemeckis y Bob Gale, lo que llevó a su despido. Desde el principio, Fox demostró ser la elección perfecta, y no solo se limitó a encarnar a Marty; a lo largo de las secuelas, también interpretó a otros tres personajes de la familia McFly, incluyendo a sus hijos y a su tatarabuelo.
Un agujero de guion con una justificación muy particular
En Regreso al futuro II, Fox dio vida a Marty Jr. y Marlene, sus hijos, mientras que en Regreso al futuro III se metió en la piel de Seamus McFly, su tatarabuelo. Esta versatilidad no fue únicamente exclusiva de Fox; Thomas F. Wilson, quien encarnó al antagonista Biff Tannen, también mostró su habilidad interpretativa al dar vida a otros tres miembros de la familia Tannen. Sin embargo, la elección de Lea Thompson para interpretar a Lorraine McFly y a su tatarabuela, Maggie McFly, ha suscitado ciertos cuestionamientos entre los fans debido a la falta de lógica en la línea temporal.
Pese a que Lorraine Baines no se convirtió en McFly hasta casarse con George McFly, Zemeckis y Gale justificaron esta decisión citando un dicho popular que sugiere que “los hombres se sienten atraídos por mujeres que les recuerdan a sus madres”. Esta peculiar justificación, aunque desconcertante, ha sido parte de la controversia que rodea la narrativa de la trilogía, proporcionando a los fans un nuevo tema de conversación al repasar estos clásicos del cine.