A pesar de que los precios oficiales de las miniaturas de Warhammer pueden parecer prohibitivos, la comunidad de jugadores ha encontrado formas asequibles de adquirir un ejército completo. Mercados de segunda mano, minoristas de terceros y métodos de construcción DIY (hazlo tú mismo) permiten a los nuevos jugadores inyectar creatividad e ingenio en el proceso de coleccionismo. Este enfoque optimiza recursos y fomenta la creación de modelos utilizando materiales reciclados y objetos cotidianos.
Poorhammer, la alternativa para quien quiere la versión barata del hobby
La comunidad Poorhammer, en particular, se destaca por su espíritu de innovación. Por ejemplo, se han visto diseños impresionantes, como submarinos orkos elaborados a partir de cartón y latas de Pringles. Los orkos, con su estética de chatarra, resultan ideales para el modelismo con elementos reciclados, lo que refleja una profunda conexión con la filosofía del reciclaje creativo.
La construcción de terrenos y estructuras para el juego también es accesible. Los jugadores pueden utilizar materiales simples como poliestireno para crear colinas o escombros, reforzando la idea de que el hobby no se limita a la compra de productos costosos. Juegos Workshop, por su parte, considera que el proceso de ensamblaje y pintura de miniaturas es tan esencial como la propia experiencia de juego, lo que inspira a los aficionados a buscar formas económicas de disfrutar del mismo.
En clubes de juego casual, el uso de modelos no oficiales o “counts as” es ampliamente aceptado, sin causar controversias. Esto contrasta con la escena competitiva donde se aplican normas más estrictas. Blogs y revistas como White Dwarf y Hipsterhammer han sido pilares en la difusión de ideas y técnicas que fomentan un enfoque de bajo costo para construir ejércitos de Warhammer, resaltando que el hobby puede ser tan divertido y creativo como se desee.
Seguro que os habéis preguntado más de una vez… ¿Cómo montamos nuestro podcast? No os preocupéis: os lo contamos.
Cada vez que te juntas con tus amigos lo comentáis: el antiguo “deberíamos montar un grupo” se ha convertido en el nuevo “deberíamos hacer un podcast“. Pues claro que sí: si estáis dispuestos a enfrentaros a una marabunta de profesionales y amateurs dejándose semanalmente la garganta con temas de lo más variopinto por cien o doscientas escuchas, esto es lo vuestro. Pero, si habéis tomado la decisión, seguro que os habéis preguntado más de una vez… ¿Cómo montamos nuestro podcast? No os preocupéis: os lo contamos.
Hay un podcast ya creado sobre, literalmente, todo. Cocina, viajes, manga, política internacional, historia romana, películas de Tom Cruise. Piensa bien en lo que tienes que aportar al mundo: ¿Va a ser información o charla? ¿Cómico o serio? ¿Con guion o improvisado? ¿Sabes algo que tienes que compartir con el resto del mundo sí o sí? Encuentra ese tema del que queréis hablar y define el tono: después, crea una lista de títulos y elegid el mejor. Pongamos, por ejemplo, que habéis decidido hablar de jardinería con un tono de comedia y os habéis llamado ‘Qué plantón’. Esta era la parte fácil.
A partir de aquí, define una estructura para el podcast: ¿Va a surgir libremente y ser diferente en cada programa o vais a tener secciones? Si tenéis secciones, ¿quién las presentará? ¿Váis a poneros barreras en cuanto a la duración de los episodios o ‘Qué plantón’ durará lo que tenga que durar? Una vez lo tengáis todo definido y estéis seguros de que lo que vais a hacer es único (ya sea por vuestro gracejo natural, por el tema que tratáis o por la manera de hacerlo), es el momento de haceros con lo técnico.
Micro, cámara, acción
Antaño, explicar los requisitos para grabar un podcast era mucho más sencillo, pero la llegada de Twitch, Youtube y TikTok y los podcasts grabados en vídeo lo ha complicado todo un poco más. A estas alturas de siglo XXI no puedes grabar un podcast con el micro del ordenador y por Skype. Mímalo un poco, anda. Si grabais presencialmente, haceros con una mesa de mezclas con tantas salidas de audio como miembros del podcasts vaya a haber (además de una, como poco, para meter música del ordenador) y el mismo número de micrófonos (a poder ser todos iguales para evitar la variación de sonido).
Si, por el contrario, habéis decidido hacerlo online, cada uno desde su casa, procurad que cada uno tenga un buen micrófono y grabe su pista en solitario, para que la edición quede más limpia. Es más trabajo, pero merece la pena: aunque Skype, Zoom y otras alternativas han mejorado muchísimo desde el confinamiento, tendrás más capacidad de control sobre el audio si tienes cada pista disponible por separado.
Necesitarás también al menos un ordenador con el que grabar el audio, para lo que puedes utilizar un programa gratuito como Audacity, que después te servirá para editar de manera terriblemente sencilla. Y ahora llega el problema: si también quieres grabar el vídeo, os tendréis que hacer con al menos dos o tres cámaras y aprender a utilizar un editor de vídeo con el que sincronizar el audio (esto es más fácil si ya habéis emitido en Twitch) y sacar pequeños clips para redes sociales. No os olvidéis de poneros guapos y guapas: ‘Qué plantón’ no se merece menos.
Ya hemos grabado un episodio. ¿Y ahora qué?
Ahora toca lo más pesado: ya os habéis divertido grabando, montando y preparando el podcast. Hay que subirlo a las diferentes plataformas: iVoox, Spotify, Apple Music, YouTube, preparar vídeos para Twitter, Instagram, TikTok y Facebook. Prepárate para familiarizarte con el concepto del RSS, las miniaturas, los comentarios y la regularidad.
¡Y ahora solo queda esperar al éxito! Y si nunca llega, no te preocupes: céntrate en divertirte. Al fin y al cabo, los que se ganan la vida con los podcasts son unos pocos. ¡Venga! ¡A convertirse en una estrella de la radio!