La industria de los videojuegos en occidente enfrenta un panorama desalentador, con más de 45,000 despidos desde la pandemia del COVID en 2022. Este fenómeno refleja la dificultad que enfrentan los estudios y editores para adaptarse a los crecientes costos de producción y las cambiantes prioridades de los jugadores. Según Meghan Morgan Juinio, exdirectora de desarrollo de producto en Santa Monica Studios, es probable que compañías como EA y Ubisoft tengan que replantearse su enfoque y desarrollar juegos de menor escala y con presupuestos más accesibles.
Nos dirigimos hacia un nuevo paradigma del videojuego
En una reciente entrevista en la Gamescom Asia x Thailand Games Show, Juinio destacó que el aspecto más crucial de un videojuego es su capacidad de entretenimiento. “Si un juego no es divertido, no merece la inversión, sea de dos millones o de 500 millones de dólares”, afirmó. A pesar de los altos gastos en gráficos y música, la diversión debe ser el núcleo de la experiencia del jugador.
El crecimiento de juegos de bajo presupuesto, como Clair Obscur y Peak, demuestra que las pequeñas desarrolladoras pueden generar éxitos virales, lo que pone en tela de juicio la efectividad de las grandes editoras para producir títulos que realmente capten la atención de los jugadores. Juinio subrayó que, aunque juegos icónicos como God of War no desaparecerán, veremos un aumento en el desarrollo de títulos de menor escala por parte de las grandes compañías, adaptándose a un modelo más sostenible.
A medida que la demografía de los jugadores se transforma, con una gran parte de ellos siendo adultos mayores de 35 años, los desafíos para que los juegos lleguen a un público amplio son evidentes. “Hay que centrarse en construir juegos sólidos que sean realmente divertidos de jugar”, concluyó Juinio, apuntando hacia un futuro que podría incluir menos juegos de gran presupuesto pero más accesibles y atrayentes para un público diverso.
Seguro que os habéis preguntado más de una vez… ¿Cómo montamos nuestro podcast? No os preocupéis: os lo contamos.
Cada vez que te juntas con tus amigos lo comentáis: el antiguo “deberíamos montar un grupo” se ha convertido en el nuevo “deberíamos hacer un podcast“. Pues claro que sí: si estáis dispuestos a enfrentaros a una marabunta de profesionales y amateurs dejándose semanalmente la garganta con temas de lo más variopinto por cien o doscientas escuchas, esto es lo vuestro. Pero, si habéis tomado la decisión, seguro que os habéis preguntado más de una vez… ¿Cómo montamos nuestro podcast? No os preocupéis: os lo contamos.
Hay un podcast ya creado sobre, literalmente, todo. Cocina, viajes, manga, política internacional, historia romana, películas de Tom Cruise. Piensa bien en lo que tienes que aportar al mundo: ¿Va a ser información o charla? ¿Cómico o serio? ¿Con guion o improvisado? ¿Sabes algo que tienes que compartir con el resto del mundo sí o sí? Encuentra ese tema del que queréis hablar y define el tono: después, crea una lista de títulos y elegid el mejor. Pongamos, por ejemplo, que habéis decidido hablar de jardinería con un tono de comedia y os habéis llamado ‘Qué plantón’. Esta era la parte fácil.
A partir de aquí, define una estructura para el podcast: ¿Va a surgir libremente y ser diferente en cada programa o vais a tener secciones? Si tenéis secciones, ¿quién las presentará? ¿Váis a poneros barreras en cuanto a la duración de los episodios o ‘Qué plantón’ durará lo que tenga que durar? Una vez lo tengáis todo definido y estéis seguros de que lo que vais a hacer es único (ya sea por vuestro gracejo natural, por el tema que tratáis o por la manera de hacerlo), es el momento de haceros con lo técnico.
Micro, cámara, acción
Antaño, explicar los requisitos para grabar un podcast era mucho más sencillo, pero la llegada de Twitch, Youtube y TikTok y los podcasts grabados en vídeo lo ha complicado todo un poco más. A estas alturas de siglo XXI no puedes grabar un podcast con el micro del ordenador y por Skype. Mímalo un poco, anda. Si grabais presencialmente, haceros con una mesa de mezclas con tantas salidas de audio como miembros del podcasts vaya a haber (además de una, como poco, para meter música del ordenador) y el mismo número de micrófonos (a poder ser todos iguales para evitar la variación de sonido).
Si, por el contrario, habéis decidido hacerlo online, cada uno desde su casa, procurad que cada uno tenga un buen micrófono y grabe su pista en solitario, para que la edición quede más limpia. Es más trabajo, pero merece la pena: aunque Skype, Zoom y otras alternativas han mejorado muchísimo desde el confinamiento, tendrás más capacidad de control sobre el audio si tienes cada pista disponible por separado.
Necesitarás también al menos un ordenador con el que grabar el audio, para lo que puedes utilizar un programa gratuito como Audacity, que después te servirá para editar de manera terriblemente sencilla. Y ahora llega el problema: si también quieres grabar el vídeo, os tendréis que hacer con al menos dos o tres cámaras y aprender a utilizar un editor de vídeo con el que sincronizar el audio (esto es más fácil si ya habéis emitido en Twitch) y sacar pequeños clips para redes sociales. No os olvidéis de poneros guapos y guapas: ‘Qué plantón’ no se merece menos.
Ya hemos grabado un episodio. ¿Y ahora qué?
Ahora toca lo más pesado: ya os habéis divertido grabando, montando y preparando el podcast. Hay que subirlo a las diferentes plataformas: iVoox, Spotify, Apple Music, YouTube, preparar vídeos para Twitter, Instagram, TikTok y Facebook. Prepárate para familiarizarte con el concepto del RSS, las miniaturas, los comentarios y la regularidad.
¡Y ahora solo queda esperar al éxito! Y si nunca llega, no te preocupes: céntrate en divertirte. Al fin y al cabo, los que se ganan la vida con los podcasts son unos pocos. ¡Venga! ¡A convertirse en una estrella de la radio!