Space Invaders fue el primer gran bombazo venido desde Japón en las máquinas recreativas. El 19 de abril de 1978, empezó la producción de máquinas para el mercado nipón, que llegó, según algunos estudios, hasta las 300.000 unidades. Y claro: en cada una, había una cola gigantesca para que los estudiantes se gastaran sus 100 yenes de turno (por aquel entonces, el equivalente a 50 céntimos). La fiebre por el juego fue tal que toda la vida hemos escuchado que llegó a haber un gran problema en el país provocado por la falta de monedas de 100 yenes, usadas básicamente para jugar a la recreativa. Pero… ¿Es eso cierto o simplemente se trata de una leyenda urbana?
Más monedas de 100 yenes, es (literalmente) un atraco
En los primeros años de la fiebre por Space Invaders, se llegó a decir en la prensa que había niños robando hasta 230.000 yenes (más de 1000 euros) a sus vecinos para jugar o incluso huyendo de casa con 300.000 yenes bajo el brazo para poder saciar su sed de Space Invaders. Es más: ¡Llegaron a haber libros que defendían que adolescentes japoneses asaltaron bancos, escopeta en mano, para llevarse todas sus monedas de 100 yenes! Todo esto es muy similar al Satanic Panic, que unos años después asolaría la ficción estadounidense, y probablemente igual de veraz. Probablemente lo que hablaba era, como solía ser habitual en estos casos, el miedo a la novedad. Nada que no sepa cualquier generación.
Pero, ¿había algo de verdad tras estas obvias exageraciones? ¿Realmente los chavales en Japón se estaban gastando tantas monedas de 100 yenes que estaban dejando a los bancos sin nada? Lo cierto es que es imposible saberlo con absoluta certeza, porque al fin y al cabo han pasado casi 50 años y la prensa de aquella época presentaba afirmaciones contradictorias. En 1979, un encargado de hotel japonés entrevistado por la revista Pacific Stars and Stripes, afirmaba que “El juego parece tragarse tu dinero, ¿no? Tenemos muchos billetes pero solemos quedarnos cortos de monedas y tenemos que esperar a que vacíen la máquina de Space Invaders”. Y es posible que el resto de la leyenda urbana venga de aquí.
En varios periódicos de 1980 empezó a mencionarse que el país tuvo un serio problema de las monedas de 100 yenes, y que después se triplicó la tirada anual. Es cierto, pero al mismo tiempo no lo es en absoluto. Lo cierto es que, mirando la tabla de impresiones anuales de monedas de 100 yenes, en 1978 bajó notablemente respecto al año anterior, y volvió a subir a los niveles habituales en 1979: de 440 millones pasaron a 292 millones el año de lanzamiento del juego, y de ahí de nuevo a 382 millones. No es que se triplicara debido a Space Invaders: se hicieron más, simplemente… porque se habían hecho menos.
Además, hay un factor que nadie parece haber tenido en cuenta: hasta 1967, las monedas de 100 yenes tenían trozos de plata, pero debido al precio de la misma pasaron a hacerse exclusivamente de cobre y níquel. ¿Qué ocurrió? Que la gente, en los años siguientes, empezó a fundir las monedas para extraer la plata. Además, hay que tener en cuenta que en ningún sitio quedó registrado que en 1978 hubo, en todo Japón, una necesidad de más monedas, sino, exclusivamente en algunos lugares específicos de Tokio. Y no era precisamente en los salones de arcade.

Nunca sabremos, me temo, si la falta de monedas de 100 yenes fue una leyenda urbana o no, pero todo apunta a que sí lo fue: en un país con miles de millones de monedas, ¿realmente hay motivo para creer que todas ellas se gastaron en las máquinas recreativas, hasta el punto de crear alarma en el gobierno? No parece muy probable, y, teniendo en cuenta que se hablaba de atracos en bancos para poder seguir jugando, cualquier información debería tomarse con pinzas. Pero claro, también es cierto que, buscando información de la época, muchos creían que todos nos olvidaríamos de Space Invaders después de que lo domináramos con facilidad. Y aquí estamos, 47 años después, dándole vueltas a los marcianitos. Nunca se sabe.