Quizá te cueste creerlo (sobre todo si no viviste la época), pero en su día Mortal Kombat llegó a ser más famosa que Street Fighter. Las quejas continuas de los padres y los huecos en los telediarios hicieron que no hubiera niño en el mundo que no quisiera probar este juego de peleas pasado de vueltas, en el que podías sacarle la espina vertebral a tu contrincante y la sangre casi te rozaba la cara. Y la prueba de que llegó a ser más famosa que la saga de Capcom la tenemos en el estreno de sus dos películas a mediados de los 90: Street Fighter recaudó 99,4 millones de dólares mientras que Mortal Kombat se llevó 122 millones. Obviamente, tras el éxito, empezaron a preparar la secuela a toda velocidad. Llegaron tarde.
¡Fatality absoluto!
La segunda parte costó 10 millones más que la primera, pero cambiaron director, guionista y gran parte del reparto. Christopher Lambert, por ejemplo, quedaba fuera del proyecto, y ningún gran nombre le sustituía: ¿Quién quiere un gran nombre cuando tienes a Scorpion, Sub-Zero o Mileena? Pues aparentemente todo el mundo, porque Mortal Kombat Aniquilación recaudó menos de la mitad de su primera parte, unos pírricos 51,3 millones de dólares que ni siquiera dieron para cubrir gastos. Un desastre en toda regla.
En esta secuela se introducía el poder del Animality, utilizando como base el argumento de Mortal Kombat 3, que en 1995 había sido el arcade más popular y funcionó estupendamente en Super Nintendo y Sega Mega Drive. El problema es que, pese al éxito, no hubo un gran entusiasmo en torno a él y, de hecho, se puede considerar el principio del fin de la popularidad de la saga. Mortal Kombat Annihilation heredó demasiados personajes e hilos argumentales, que sumados a unos efectos especiales pobres dio como resultado un guirigay sin salida.
La idea de su productor era ir a por más: más peleas, más efectos especiales, más de todo. El resultado está a la vista: hay quien la considera uno de los mejores ejemplos del cine basura, y con cierta razón: sus personajes están totalmente vacíos, las peleas son intercambiables y uno nunca se entera de nada de lo que está pasando, incluso aunque sea seguidor de la saga. Para los dos creadores del juego, Ed Boon y John Tobias, esta película fue el peor momento de su historia con la franquicia, y no son pocos precisamente los topetazos que se han metido por el camino.
De hecho, fue tan mala y dio tan malos resultados que una tercera parte fue cancelada inmediatamente, a pesar de que tenían todo preparado para empezar a rodar justo después del lanzamiento de Aniquilación. Acabó tan mal que empezó un viaje de reescrituras, directores y distintos caminos sin sentido. Incluso acabaron preguntando a los fans qué personajes debían morir, a modo de desesperación absoluta. En 2009, Warner se hizo con los derechos de Mortal Kombat, solo para dejarla en un limbo hasta 2021, cuando por fin se estrenó el reboot con éxito, que ha llevado a su segunda (ahora sí, de muchas) segunda parte.
El director de esta aberración, John R. Leonetti, que fue el director de fotografía de la primera Mortal Kombat, acabaría conociendo la gloria gracias al estreno de Annabelle en 2014. El problema es que nunca más ha vuelto a conseguir un estreno de ese calibre, conformándose con medianías de todo pelaje como (ay) El efecto mariposa 2. Vamos, que la vida le hizo un fatality con todas las de la ley. Por suerte, la saga pudo levantarse después de este golpe casi mortal, pero le costó más de dos décadas.