Ha muerto Ozzy Osbourne. Fallecido a los 76 años el 22 de julio de 2025, nos ha dejado uno de los músicos más revolucionarios de la historia contemporánea tras concluir su tour de despedida. Lo de revolucionario no es exagerar ni un ápice. Con su grupo, Black Sabbath, no sólo inventó el heavy metal, sino una gran cantidad de sus subgéneros, e incluso como artistas en solitario supo reinventarse y hacer cosas significativas. Incluso si en los últimos años fue más conocido por los reality shows y las declaraciones impertinentes.
Por eso vamos a recordarle por lo que mejor hizo. Su música. Y como su discografía es muy extensa, vamos a explorar seis discos imprescindibles. Hay algunas omisiones que seguro ofenden a los fans, pero no podemos poner tampoco los seis primeros discos de Black Sabbath. Hay que elegir. Y con eso en mente, vamos al lío.
Black Sabbath
El primer disco del grupo se publica el 13 de febrero de 1970 siendo una absoluta revolución. Considerado el primer album de la historia que de verdad se puede considerar como metal, las razones son más que evidentes. Su sonido es oscuro y pesado, sus temas ocultistas, de fantasía y cogidos de películas y novelas de terror, y su mezcla de blues y psicodelia daban forma a lo que, más tarde, sería el género del metal.
Especialmente porque, aunque es cierto que en este disco aún están buscando su sonido, ya se puede encontrar lo que acabarían siendo sólo un disco más tarde. La canción homónima que abre el disco, Black Sabbath, está considerada como la primera canción de Doom Metal de la historia. Y por muy buenos motivos. Lenta, pesada y muy lúgubre, tiene todo no sólo para ser considerada parte del género, sino para que muchos otros grupos pioneros del género buscaran imitar ese sonido. Ya fueran Pentagram, o los propios Black Sabbath.
Paranoid
Porque si algo define a Paranoid es que aquí es donde maduraría su estilo y su sonido. No es sólo el disco de metal más influyente de la historia, sino que todo lo que estaba incipiente en Black Sabbath es aquí una realidad. Baterías secas y rotundas, riffs pesados y la voz singular de Ozzy acechando, dando un estilo mucho más recreativo al conjunto. También es donde están las canciones más conocidas del grupo. Paranoid será el gran himno del heavy metal aún hoy, Iron Man daría forma a innumerables grupos por venir y Hand of Doom sería una de las canciones más recordadas por toda una generación.
Si un disco de Black Sabbath es recordado, querido y muy celebrado, ese es Paranoid. Tanto, que casi resulta un poco exagerado hablar de él. Es un disco superlativo que ha influenciado desde Metallica hasta Slipknot pasando por Nirvana o los Smashing Pumpkins. La música contemporánea no es sólo inconcebible sin Black Sabbath: es que no sería tal y como la conocemos sin Paranoid.
Vol. 4
Este fue el primer disco que dividió en parte a la crítica, aun siendo bien recibido. También fue el primer disco que se produjo el propio grupo, según ha dicho varias veces Osbourne. El resultado es un disco con un sonido más oscuro, que se aleja del sonido heavy, y que coquetea con toda clase de géneros y tonos. Algo que incluye power ballads como Changes que acabarían resultando no sólo un éxito, sino toda una inspiración y una constante para los grupos del género y del hard rock para los siguientes 50 años.
Es un disco menos oscuro, en general, pero no por ello tiene menos garra. Al revés. En los momentos donde quieren imponerse lo hacen con todavía más crudeza, asumiendo un estilo más duro y oscuro que antes. Y cuando quieren juguetear con tonos más pop o probar con la electrónica, lo hacen con una curiosidad y un interés casi infantil. Eso lo hace un disco muy genuino que, si bien puede chocar, también lo hace absolutamente extraordinario. Y por eso merece estar en esta lista.
Sabbath Bloody Sabbath
Si Vol. 4 fue su momento de experimentación, Sabbath Bloody Sabbath fue su momento de maridar todo eso en un todo coherente. Y lo hicieron a la perfección. Un clásico del heavy metal prodigioso, tremendamente contundente, donde no falla una sola canción de principio a fin. Tenemos las canciones enérgicas y vibrantes, las power ballads, las canciones lentas y oscuras, y las canciones con un extraño uso de la electrónica al estilo de los Beatles. Y todas transicionan de forma natural entre sí como por ensalmo en un conjunto mágico.
No debería extrañar que, a pesar de todo, este sea el disco favorito de las bandas de hard rock más que de heavy metal del mundo. Bandas como Guns N’ Roses siempre han declarado que le deben mucho a Sabbath Bloody Sabbath, algo evidente cuando se escucha el disco. Y aunque es cierto que la recepción crítica del disco no fue tan tajante como la de sus primeros cuatro discos, no fue considerado menos que un absoluto éxito.
Blizzard of Ozz
Ozzy Osbourne es expulsado de Black Sabbath en 1979 por unos problemas suyos con el alcohol y otras drogas y lo que no eran drogas, pero eso no hizo que dejara de componer música. Al revés. Apenas un año después apareció en solitario, bajo su nombre, para sacar lo que la revista Rolling Stone considera uno de los mejores 100 discos de metal de la historia: Blizzard of Ozz.
En toda honestidad: es difícil discutirlo. Crazy Train, Goodbye to Romance y Mr. Crowley pueden estar entre las canciones más emblemáticas, coreables y absolutamente representativas del repertorio de Osbourne. El disco está mucho más enfocado hacia las baladas y un tono menos oscuro, con composiciones más sobrecargadas y efectistas, pero eso no lo hace peor. Al revés. Le añade un tono de película de serie B que sólo lo hace aún más fascinante. Y si se escucha de principio a fin, es una experiencia inmersiva difícil de hacer de menos.
No More Tears
El último disco excepcional de Osbourne nos llegó a principios de los 90s. Aunque ha seguido dándonos discos hasta 2022, con Patient Number 9, algunos de ellos bastante buenos, su último gran disco es sin duda No More Tears. El motivo es en gran medida que estuvo rodeado de algunos de los mejores músicos de la época. El guitarrista Zakk Wylde contribuyó a escribir varias de las canciones y el bajista y vocalista de Motorhead, Lemmy Kilmister, escribió la letra de otras seis. Algo que resultó en uno de los discos más redondos de la carrera de Osbourne.
Es un disco emocional, pero también mucho más complejo compositivamente hablando. La instrumentación gana en capas, la producción tiene mucho más cuidado y todo se siente mucho más cuidado y generosamente más complejo. Algo que resulta en el disco de Ozzy Osbourne en solitario no sólo más redondo, sino también en el más memorable. Una auténtica obra maestra a recordar con el cual despedirnos de uno de los grandes músicos del siglo XX.