Desde su lanzamiento en junio, Peak ha emergido como un inesperado éxito viral en la plataforma Steam, manteniéndose en el top 15 de los juegos más jugados. Este título de Aggro Crab Games se ha unido a la lista de fenómenos indie contemporáneos como R.E.P.O. y Phasmophobia, destacándose por su enfoque único y divertido en la mecánica de escalada.
Siempre mejor el original
Sin embargo, este éxito ha atraído la atención no deseada de creadores de clones. Un caso notable es el juego Cliff en Roblox, desarrollado por PewStudio, que ha sido duramente criticado por su evidente similitud con Peak. A pesar de que el juego se presenta como un tributo, tanto su arte como sus mecánicas recuerdan de manera inconfundible a los de Peak, lo que ha levantado las cejas de los creadores originales.
Cliff ha conseguido captar la atención de jugadores, con más de 7,000 usuarios activos y 59,173 favoritos en Roblox, pero su modelo de negocio, que incluye microtransacciones para la compra de herramientas y mascotas, ha sido objeto de desaprobación. En este contexto, los desarrolladores de Peak han preferido que sus seguidores pirateen su juego en lugar de optar por este “derivado lleno de microtransacciones”, tal como lo declaró la cuenta oficial de Aggro Crab en un tweet.
Este tipo de reacciones no son nuevas en la comunidad de desarrolladores de PC, que en ocasiones han promovido el pirateo como una opción para aquellos que no pueden permitirse juegos en el mercado. Casos previos incluyen a los creadores de Ultrakill y Loop Hero, quienes han manifestado posturas similares. Así, la controversia generada por Cliff no solo resalta el desafío que enfrentan los desarrolladores indie ante la proliferación de clones, sino que también reabre el debate sobre el acceso y la valoración de los videojuegos en el ámbito digital.