Marlon Brando marcó un hito en la historia del cine en 1962 al convertirse en el primer actor en cobrar más de un millón de dólares por una película. El monto exacto de su salario fue de 1,25 millones de dólares por su papel protagónico en ‘Rebelión a bordo’, una producción de gran envergadura que tuvo un presupuesto de 19 millones de dólares, aunque recaudó solo 13,7 millones en taquilla, posicionándose como la quinta película más taquillera de ese año en Estados Unidos.
Una película con numerosos problemas
El rodaje de ‘Rebelión a bordo’ no estuvo exento de complicaciones. Originalmente dirigido por Carol Reed, la producción enfrentó un cambio de director a mitad del proceso, lo que incrementó los costos y prolongó la filmación. Brando, además, tenía un contrato que incluía un salario base de 500.000 dólares, junto con un porcentaje de los beneficios de la película y un adicional de 5.000 dólares por cada día extra de grabación. Esta cláusula contractual fue una de las razones que llevaron su sueldo a cifras récord, algo inédito en la industria del cine de la época.
El actor optó por ‘Rebelión a bordo’ en lugar de participar en el célebre ‘Lawrence de Arabia’ debido a su preferencia personal por filmar en Tahití, un entorno mucho más atractivo que el desierto. Brando, quien también eligió a Tarita para su interés amoroso en la historia, mantuvo una relación personal con la actriz, casándose poco después del rodaje, aunque su unión solo duró hasta 1972.
Este episodio no solo marcó un cambio en la dinámica de los salarios en Hollywood, sino que también subraya la capacidad de Brando para influir en la dirección de su carrera y en las producciones en las que participaba. La relevancia cultural y económica de su decisión resuena hasta nuestros días en la industria del entretenimiento.