Interstellar, estrenada hace once años, es considerada una de las obras más sobresalientes de Christopher Nolan. Sin embargo, su historia de producción revela un camino intrigante, ya que inicialmente el proyecto fue concebido por la productora Lynda Obst y el físico Kip Thorne, con Steven Spielberg en la dirección. Spielberg abandonó el proyecto en 2008 al establecer un nuevo acuerdo con Reliance, lo que dejó a la película sin director hasta que Nolan se unió en 2012.
Es una película que le pega muchísimo a Spielberg
Con su llegada, Nolan reescribió el guion para centrarse en temas de paternidad, una de las modificaciones más significativas fue cambiar el género del hijo del protagonista. En su versión, Murph se convirtió en una hija, lo que permitió al director explorar más profundamente las dinámicas emocionales entre padre e hija, interpretadas por Matthew McConaughey y varias actrices a lo largo de la película.
Los cambios realizados por Nolan fueron profundos: la presencia de China, que en la versión de Spielberg tenía un papel protagónico en la conquista del espacio, fue casi eliminada. Asimismo, descartó una subtrama romántica entre Cooper y Amelia, interpretada por Anne Hathaway, lo que permitió que la historia se enfocara más en la exploración y el vínculo familiar. Otros elementos narrativos, como la escena en la que el protagonista despertaba en un planeta desolado, fueron transformados para ofrecer un impacto más prominente al abordaje del espacio como una oportunidad para la humanidad.
La versión final de Interstellar se alejó significativamente de la visión inicial de Spielberg, no solo en términos de narrativa, sino también en su contenido emocional y sus temas. Con estos cambios, Nolan estableció Interstellar como un hito en la ciencia ficción contemporánea, capturando tanto la imaginación del público como la apreciación crítica que perdura hasta hoy.