La serie de animación de Devil May Cry de Netflix está siendo todo un éxito. Y hay buenas razones para ello. Tiene detrás un equipo apasionado por la franquicia, que ha demostrado ser capaz de llevar adelante una franquicia de videojuegos en una serie de animación con Castlevania y además ha sabido darle su propio toque personal. Algo muy necesario en una franquicia como Devil May Cry que está tan atada a las mecánicas propias del videojuego.
Lo que quizás no sepas es que esta no es la primera vez que Devil May Cry se ha adaptado a la televisión. La franquicia tuvo en el pasado otra adaptación que, con sus más y sus menos, Netflix es probable que no quiera que recuerdes. Por evitar comparaciones, más que nada. Y es que este anime fue una de esas producciones que mucha gente se pregunta porqué existe siquiera, incluso si para un pequeño reducto de fans, es toda una obra de culto que recuerdan con un tremendo cariño.
El anime de Devil May Cry
Devil May Cry: The Animated Series es un anime de doce episodios que se emitió en 2007 producido por Madhouse y dirigido por Shin Itagaki. Aunque en el momento era un director con pocos galones, Itagaki se haría conocido, para muchos infame, porque sería el director de la serie de culto Teekyu y la segunda temporada de la adaptación de 2016 de Bersek, la cual se ganó muchísimas críticas por lo pobre de su animación. Algo que nos permite hacernos una idea de por donde pueden ir los problemas, o más bien lo divisivo, que es este anime.
Antes de entrar en detalle, es importante señalar algunos detalles. A diferencia de la actual serie de Netflix, Devil May Cry: The Animated Series no se inspira exactamente en los videojuegos. Se basa en los mangas y las novelas que se han hecho de la franquicia, que nunca han salido de Japón, y todo lo que ocurre transcurre entre Devil May Cry 1 y 2, haciendo que tanto Trish como Lady tengan un mayor protagonismo que el que tienen en cualquiera de los juegos.
Esto, también, permitió al guionista de la serie, Toshiki Inoue, introducir nuevos personajes y tramas. Como por ejemplo Patty Lowell, una joven a la cual Dante deberá protegar de los demonios tras que herede una enorme recompensa. Y que no volvería a aparecer hasta Devil May Cry 5 como un easter egg, canonizando su existencia.
¿Cuál es el problema con la serie?
A pesar de que la serie tenía todo para triunfar, tuvo un problema enorme: no consiguió conectar con el público. Toda su trama, más allá de las peleas y las relaciones entre los personajes, carecía de un claro propósito o un propósito a largo plazo. Para algunas personas los guionistas no habían sabido captar la personalidad de Dante, haciéndolo demasiado infantil y tendente a hacer el payaso, aunque no vamos a mentir: queda claro que eso es exactamente Dante desde la primera cinemática del primer Devil May Cry.
Todo eso junto a una animación no particularmente espectacular y un arte interesante, pero tampoco genial, hizo que la serie tuviera una recepción desigual. Hubo parte del público y la crítica que la adoró, pero también una parte que esperaba algo más profundo y oscuro, o algo mucho más espectacular y vistoso. Exactamente lo mismo que está ocurriendo actualmente con la serie de Netflix, a una escala mucho menor.
¿Deberías ver la serie?
Si te gusta Devil May Cry y especialmente si te ha gustado la serie de Netflix, deberías ver Devil May Cry: The Animated Series. No es una serie que haya revolucionado el anime o que vaya a cambiar tu vida o tu perspectiva sobre la franquicia, pero te ofrecerá más Dante. Lo cual siempre es bueno, si nos preguntas a nosotros.