Con motivo del 25 aniversario de Los Sims, que ha venido acompañado de un relanzamiento de los juegos, Will Wright, el diseñador principal del juego original, compartió valiosas reflexiones sobre cómo se programó la inteligencia artificial de este icónico título. La creación de esta IA se vio influenciada por una experiencia personal desgarradora: la pérdida de su casa en un incendio en 1991, un evento que marcó no solo su vida, sino también su visión sobre el juego.
Una desgracia personal dio forma a Los Sims tal y como los conocemos
Wright recordó que, al regresar a las cenizas de su hogar durante el devastador incendio de Oakland Hills, notó que las únicas criaturas que sobrevivieron fueron las hormigas. Estas habían cavado profundamente en el suelo para escapar del fuego, alimentándose de lo que podían forrajear. Esta observación, junto con su trabajo en SimAnt, le proporcionó la base conceptual para el comportamiento de los Sims, quienes inicialmente priorizaban objetos en su entorno, como el frigorífico y la cama, en lugar de responder a señales ambientales.
Sin embargo, la primera implementación de la autonomía de los Sims resultó en un comportamiento demasiado autónomo. “En las primeras versiones del juego, la autonomía era demasiado buena”, explicó Wright. Esto llevó a situaciones donde los Sims preferían actuar por su cuenta en lugar de seguir las instrucciones del jugador, lo que perjudicaba la experiencia. Para resolver esto, Maxis tuvo que ajustar los parámetros de comportamiento, permitiendo que los Sims eligieran aleatoriamente entre sus prioridades más altas.
A medida que avanzaron las secuelas, se reequilibró esta autonomía, permitiendo a los jugadores observar cómo los Sims llevaban su vida diaria sin enfrentarse a desastres constantes. No obstante, la influencia de la programación original persiste en muchos jugadores, quienes tienden a micromanejar a sus Sims por temor a que provocaren situaciones catastróficas, como incendios en el hogar.